El verdadero salto de Dirty Dancing fue su mensaje feminista (que quizá no pillamos en su momento)

Nos dejamos engañar por su título con la palabra “dirty”, con las escenas de baile, la música y su ambientación nostálgica… y no nos dimos cuenta de que estábamos ante una de las películas más feministas del momento.

Toda una revolución y te vamos a explicar por qué.

1.- Una protagonista inusual que acapara el punto de vista de la película

Parece una tontería, pero Dirty Dancing es una película que se narra al cien por cien desde el punto de vista de Baby (sí, incluso cuando Patrick Swayze, Johnny en la película, posa la mirada sobre ella es porque ambos se están mirando).

Y no estamos hablando de una mujer cualquiera: al principio de la película vemos a Baby leyendo un libro sobre desarrollo económico porque su meta es estudiar economía de los países subdesarrollados y unirse al Cuerpo de Paz. Sí, Baby, a la que da vida Jennifer Grey, quiere cambiar el mundo, como explica orgulloso su padre.

Aunque realmente ya lo está cambiando nada más pisar su destino de vacaciones. En su papel de joven idealista e ingenua está decidida a ayudar a los menos favorecidos y se lleva un duro golpe cuando se da cuenta de que el mundo no es como ella imaginaba. Aunque Baby no entiende el mundo de clase de baja al que pertenece Johnny, no juzga a nadie. Y eso la convierte en una mujer especial, segura de sí misma, y con una gran ética. Una auténtica e inusual heroína de película.

2.- Habla sobre la sexualidad femenina sin tapujos

Pocas películas antes habían tratado el tema tan específicamente, aunque ya habíamos visto el tema en Grease. O habían hablado sin tapujos sobre la parte física de la sexualidad femenina, la excitación y las consecuencias que puede llegar a tener el sexo para las mujeres (y no para los hombres, por supuesto). Toda la película se narra desde la mirada femenina (¿se quejaría Swayze de que la cámara le trataba como a un objeto?) porque su creadora, la escritora y creadora Eleanor Bergestein, tenía como objetivo hacer una película sobre como era para una mujer joven pasar al mundo sexual por primera vez.

3.- El personaje masculino se creó pensando en ellas (pero el de ella no se creó pensando en ellos)

A los críticos no les gustó nada Dirty Dancing... ¿Sería quizá porque el personaje de Johnny estaba pensado exclusivamente para satisfacer a la audiencia femenina y era algo que les dejó desconcertados?

Según hemos podido leer en el ensayo The Time of My Life de la periodista Hadley Freeman, el famoso crítico Robert Eben tachó la película de algo “terriblemente predecible”, Richard Schickel de Time se mostró igual de despectivo y sin embargo, Pauline Kael, crítica del New York, escribió que salió alegre y feliz tras ver la película. Pero fue Carrie Rickey, la crítica de cine del Philly Inquirer, quien dio en el clavo años después cuando describió la resistencia a dar como buena Dirty Dancing “a que era una película centrada en lo femenino” y en lo que le gustaba a las mujeres. Solo años después, cuando Brad Pitt salió en Thelma y Louise, un personaje masculino volvió a conquistar a la audiencia femenina con la misma intensidad.

La propia creadora comentó en diversas entrevistas (como esta, por ejemplo) que había un propósito en invertir los roles en esta película y que pudiéramos ver al personaje masculino a través de los ojos de Baby, a medida que ella pasaba de la atracción sexual al enamoramiento. Y en paralelo, la actriz elegida para interpretar a Baby, Jennifer Grey, se salía también de los parámetros de belleza típicos de Hollywood, guapa pero de una manera poco convencional, rompiendo la visión más tradicional y ofreciendo una perspectiva desde el punto de vista femenino.

4.- Se descalifica el slut shaming

Es verdad que a nadie le cae bien Robbie, el camarero que trabaja para pagarse sus estudios de Medicina en una exclusiva facultad, pero nos encanta ver cómo un personaje así de ruín obtiene lo que se merece por tratar tan mal a Penny, abandonarla tras el embarazo e insultarla por ejercer su sexualidad con la misma libertad que él. Un slut shaming en toda regla, como os explicamos en artículos como este. Y no solo paga por la paliza que le da Johnny: tampoco obtiene el cheque que había preparado Mr. Houseman para él y es despreciado por todo los personajes principales de la trama, incluida Lisa, la hermana de Baby.

5.- El vestuario de la película transmite la libertad de la protagonista sin caer en su sexualización

A medida que el personaje interpretado por Jennifer Grey va evolucionando y sintiéndose cómoda tanto en la pista de baile como con su sexualidad, su vestuario también evoluciona, se vuelve más femenino y sensual, pero sin caer en la sexualización del personaje.

6.- En las escenas de sexo hay plena igualdad

Adultos viviendo su sexualidad libremente y sin ataduras, tanto ellos como ellas y sin que haya una sexualización esclusivamente del cuerpo de la mujer o se las juzgue.

7.- El tema principal trata sobre la importancia del aborto legal

¿Cuántas películas habían hablado hasta el momento y de manera tan abierta y cruda sobre la brutalidad de los abortos ilegales? Aquel hombre llevaba una mesa plegable y un cuchillo sucio, era la forma de describir al profesional que practica el aborto a Penny. Un aborto que no dejan de decirnos que es ilegal, así que no se puede acudir a un médico de verdad cuando la cosa sale mal y hay riesgo para la vida de la mujer.

La propia Eleanor Bergestein reconoce que cuando escribió la película “el aborto, al igual que el feminismo, era uno de esos temas que ya nadie consideraba relevante. Muchas mujeres pensaban que eran batallas ganadas y que seguir hablando del tema era aburrido. Pero, en mi opinión, el caso de Roe contra Wade no era lo suficientemente sólido, por eso utilicé expresiones tan descriptivas como el cuchillo sucio y demás. La película está ambientada en 1963, pero se estrenó en 1987 y quería que las mujeres entendieran que no se trataba de que Penny hubiese ido a Planned Parenthood y la cosa se hubiese complicado”.

Un tema de gran calado social y feminista pero que quedó encubierto bajo una trama que todos tacharon de superficial, de bailarines y de un amor de verano.

Fotos| Dirty Dancing

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