7 cosas sobre los pezones que quizá no sabes (y deberías)

Tenemos claro que los pezones son una parte del cuerpo (más o menos) sensible, una fuente de placer y el primer contacto con el alimento para la mayoría de los seres humanos. A veces censurados en las redes sociales y otras víctimas de nuestras propias decisiones, pero, ¿cuánto sabemos sobre ellos? ¿Nos lanzamos a descubrir un poco más?

Erección no es sinónimo de excitación

La primera parte ya la conocemos, un poco de frío, el roce del viento o el tacto suave de una tela, son capaces de convertir nuestros pezones en balas del 45 sin sentir ningún tipo de excitación sexual, pero hay que tener en cuenta que también puede pasar al revés, que estemos excitadas pero nuestros pezones no estén erectos, aunque sí es muy común que notemos una ligera hinchazón areolar y un aumento del tamaño de los pechos. Por favor, que no se ofenda ningún amante.

Cambian de color

Esto ocurre durante el embarazo o si tomamos pastillas anticonceptivas, los pezones tienden a oscurecerse y la areola también puede aumentar de tamaño. Tampoco es que se transformen en una especie de arcoiris de snapchat, pero si suelen pasar de rosados y rojizos a marrón intenso, y la diferencia es notable.

Son orgásmicos

Reconozco que yo no he tenido esa suerte, pero algunas mujeres consiguen llegar al orgasmo solo mediante la manipulación de los pezones. No, no se lo inventan, investigadores de la Universidad de Rutgers descubrieron mediante el uso de la resonancia magnética, que la estimulación en los pezones activaba las mismas regiones cerebrales que las sensaciones que provienen de la vagina, el clítoris y el cuello uterino ¡Quizá solo es cuestión de (más) práctica!

Los pezones invertidos son bastante comunes

Existen pezones que sobresalen, aproximadamente 1 cm de largo, otros más cortos, o incluso planos, y los pezones invertidos, que quedan hacia adentro de la areola, es decir, al revés. Por lo general esto se debe a un acortamiento congénito de los ductos y las bandas fibróticas de la mama, y afecta de un 10 a un 20% de las mujeres.

Pueden corregirse con cirugía, pero más allá de las preferencias estéticas, son pezones normales que no suponen ningún problema, incluso para garantizar lactancias largas y exitosas. Eso sí, si tu pezón siempre ha sobresalido y de repente cambia a invertido, debes consultar inmediatamente con tu ginecólogo, porque puede ser síntoma de alguna enfermedad, incluído el cáncer de mama.

Sí, los pelos también son normales

Desde un vello claro e imperceptible, hasta esos pelos parecidos a las pestañas que descubres justo cuando estás haciendo top-less en la playa, pasando por una cantidad significativa de pelo, fuerte y oscuro, todas las alternativas son algo natural y corriente.

Hablando claro, no somos raras, ni menos femeninas por ser más peludas, aunque producir un mayor número de andrógenos (hormonas masculinas) está relacionado con mayor vello corporal en las mujeres.

Normalmente salen en la zona de la areola y se pueden eliminar con pinzas, algo de paciencia y mucho cuidado. Nada de cremas ni cuchillas en esta parte tan delicada, y si a ti no te disgustan, siempre puedes dejártelos, quitarlos no es una obligación.

Bultitos y fluidos bajo control

En la areola se encuentran unos pequeños bultitos (del tamaño de un granito) llamados glándulas de Montgomery, que no son más que glándulas sebáceas corrientes, que mantienen el pezón lubricado y protegido, pero sí se enrojecen o pican hay que acudir al médico para descartar cualquier anomalía.

Lo mismo pasa con los fluidos. Sin estar embarazadas, ni dar el pecho, los anticonceptivos o una presión fuerte (como la de una mamografía), pueden hacer que salga algo de líquido de los pezones, esto no supone un problema, pero si pasa sin ningún motivo, ocurre solo en un pecho o nos sale sangre, hay que consultar rápidamente con un especialista.

La cirugía afecta a la sensibilidad

Tantos si es por aumento de pecho, como por disminución, uno de los riesgos de la cirugía de mamas es perder sensibilidad en los pezones, de forma temporal o definitiva, sobre todo si se utiliza el borde de la areola como vía de acceso para la operación. Un punto importante a tener en cuenta antes de pasar por quirófano.

Y para acabar, aunque no es necesario conocerla, una curiosidad: los pezones se forman en la novena semana del desarrollo fetal, cuando todavía somos un embrión, dos semanas antes que empiecen a formarse los genitales. Así que aunque los pezones de los hombres no sirven para nada (por lo menos nada práctico), ahí se quedan con el resto del pack, y pueden ser igual de sensibles que los nuestros, ya que contienen una abundante cantidad de tejido nervioso.

Foto | The Shape of the Season | Bollera guerrera | MisGuided
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