
Ya se que el invierno ya está por terminar, pero con estos cambios climáticos se puede alargar un poco más pues ahora rara vez tenemos o primavera o otoño y es más bien un calor insoportable en verano y un frío intenso que se va relajando el resto de los meses. Así que me he encaprichado con la necesidad de hacerme de un par de botas altas. Tengo unas planas corrugadas en la pierna y otras altas de tacón, también me he hecho con un par de botines, sin embargo se me antojaba otro modelo.
Y fue en esta búsqueda que primero comencé por fijarme en unas botas con tacón de grosor medio y punta semiredondeada. Un estilo muy Clark’s que vi en Londres hace un año. Algo en gris o en camel estaría bien. Pero después me dí cuenta de que había por varias tiendas y de varias firmas un modelo que ya le había visto a mi hermana hace un tiempo: botas con suela de cuña.
Lo mejor del caso es que me burlaba de ella diciéndole que eran sus botas estilo Kiss, pero como las tendencias pueden darse en lo que menos pensamos, pues ahora me encuentro con que mi hermana es muy fashion y que yo estoy fuera dela tendencia. Así, de la noche a la mañana las suelas de cuña se trasladaron de las clásicas alpargatas y plataformas para el verano al calzado invernal más útil del mundo.






