
Determinadas marcas juegas con el riesgo; algunas aciertan como es el caso del diseñador Gareth Pugh, futuro talento; mientras otras, aprovechan su nombre para diseñar a veces colecciones donde no se acierta del todo, como es el caso de Stella McCartney con su última colección de calzado.
Nunca he sido de los seguidores de la hija del ex Beatle, es más, hasta me he sumado al carro de los detractores en varias ocasiones. Pero su última colección primavera-verano, dada a conocer en París, lo que presentó la diseñadora británica, era un salto cualitativo en el resultado final.
En esta ocasión, yo me vuelvo a sumar a los críticos de su obra, con un bolso donde bien se busca el riesgo y la innovación, pero donde la utilidad final (¿acaso se piensa en ella cuando se diseña un bolso así?) es inexistente. Bien que nos vamos al Oeste, bien que la inspiración está muy lograda, pero un clutch de esta manera es más para decorar la estantería que cualquier vestido impecable de gala.








