
No es tan anunciada como la que sucede en el Met ni tan glamourosa. Es más no tiene ni siquiera el número de invitadas famosas que el Museo Metropolitano y sus exhibiciones sobre moda. Pero en esta edición, la gala del Whitney y su arte contemporáneo ha atraído toda una paleta de color.
Camille Belle escogió un vestido verde encendido. El detalle de volantes cruzados a lo largo de la línea del vestido y el detalle floral en un lado del pecho le daban un toque de femineidad muy notable al vestido. Era un modelo con toques setenteros que combinado con el gris mate que escogió la brasileña se notaba aún más. Los zapatos grises cerrados y el bolso de mano con estampado en piel de víbora fueron una elección acertada. Solo que creo que Camille se maquilló en exceso, pues siempre nos regala un look más natural y fresco de sí misma.
Maggie Grace apareció enfundada en un vestido color turquesa. El modelo de Christian Siriano, uno de los diseñadores salidos de Project Runaway, promete. La falda burbuja y el hombro único son una fórmula segura y vanguardista. El color del raso de seda además es un plus. Y esos zapatos con decorado en el talón son lo más trendy del momento.






