
Al parecer un elemento que creíamos olvidado o más bien relegado a las boas de los 30’s y 60’s ha regresado y tal vez para quedarse. Sobretodo, porque una tendencia comienza a cobrar fuerza cuando las famosas la usan y marcan el camino que normalmente las mortales seguimos en cuanto a los dictados de la moda. Pero, a mi parecer, espero que sea sólo un lapso momentáneo y que las plumas vuelvan a donde pertenecen, a cubrir a las aves.
Los eventos se han visto invadidos por una parvada, perdón, por una multiplicidad de diseños que tienen como accesorio o como punto focal las plumas. Desde Erin Watson luciendo un Yves Saint Laurent con plumas negras en el escote a Paz Vega en su Hanibal Laguna con el ruedo lleno de plumas negras para la fiesta de Dom Perignon, el detalle se convierte en un punto focal con elegancia y discreción.
Sin embargo, no puedo decir lo mismo de los diseños vestidos por Daphne Guiness a pesar de que sea un Valentino de la colección Haute Couture o Megan Fox en un Colette Dinnigan. El de Daphne es excesivo, pues se cae en la moda bailarina francesa del Moulin Rouge que sólo le queda bien a Nicole Kidman en las películas y que con el encaje parece un tanto excesivo. Y el de Megan es un estilo años 30’s que no supo completar con los accesorios.






