
La mítica zapatilla cumple este año su centenario. Fundadas en 1908, en Malden, Massachusetts, las Converse han vivido periodos de auge y caídas como pocas zapatillas. Son el calzado que mejor han sabido adaptarse al post-materialismo de la sociedad, ofreciendo modelos exclusivos tan personalizados que hasta puedes diseñarlos tú mismo.
La marca Converse tiene algo muy claro: cada cliente tiene que ser y sentirse único, de ahí que su línea base, es decir, blanco, rojo, azul…, ahora sea la menos impulsada, mientras cada vez más hay Converse de estrellas, con serigrafías espectaculares, con estilos específicos para cada look y para cada persona. Si no te personalizas mueres ahora mismo, prueba de ello es el esfuerzo que hacen marcas como Nike o Adidas, que ven cómo se les reduce el mercado por culpa de la zapatilla mencionada.
En estos 100 años, la marca ha pasado por muchos momentos. Cuando en los 50s y los 60s tuvo el boom relacionado con el deporte, uniendo poco a poco su línea hacia el calzado para el baloncesto, con ligas tan importantes como la NBA siendo su máximo tirón (jugadores de prestigio ahora mismo como Dwyane Wade, de Miami Heat, las llevan); y así hasta que las lanzó en 1966 al público en general. Hoy en día son de las zapatillas más usadas por todos y en cualquier momento.






