
Me hice el masaje RoyalTouch by Fernanda y salí con las piernas más ligeras que nunca
Tengo una amiga que vive bastante inmersa en el universo wellness y que llevaba desde hace unos meses insistiendo a todo el grupo para probar un tratamiento corporal que, según ella, era una auténtica maravilla. Los masajes drenantes se habían convertido en su mejor descubrimiento. Yo la escuchaba hablar con una mezcla de curiosidad y escepticismo, pero al final la insistencia surtió efecto y me animé a probar el método RoyalTouch by Fernanda, en Madrid. Se trata de un masaje corporal de 60 minutos que combina diferentes maniobras manuales y que busca favorecer la circulación y ayudar a reducir la retención de líquidos, trabajando el cuerpo de forma global, desde el cuello hasta los pies.
¿Para qué sirve un masaje drenante?
Confieso que acudí a mi cita sin muchas expectativas, ya que no había notado en mi cuerpo zonas más propensas a la retención de líquidos que otras. Pero claro está que no todo se percibe de forma visual. Es que lo primero que una piensa antes de hacerte este tipo de tratamientos es: ¿para qué sirven realmente? En el centro pudieron resolverme algunas dudas antes de comenzar, y es que se trata de una técnica que combina movimientos de bombeo inspirados en el drenaje linfático tradicional con maniobras remodelantes orientadas a trabajar el contorno corporal. Básicamente, lo que se busca con este masaje es estimular el sistema linfático y favorecer la circulación de líquidos.
Algo me quedó claro antes de empezar el tratamiento y es que es una propuesta que combina el trabajo corporal con una perspectiva de bienestar, tanto a nivel interno como externo. Por eso, mientras me estaban dando el masaje y tras trabajar en una de mis piernas, me pidieron que la levantara para comprobar la sensación. Y ahí llegó la sorpresa: la notaba muchísimo más ligera de lo que esperaba. Lo curioso fue cuando levanté la pierna que todavía no habían masajeado, tenía la impresión de que una pierna pesaba bastante menos que la otra.
Después continuaron con la otra pierna, los brazos, y el abdomen. Al terminar, me sentía especialmente ligera, una sensación que también percibí durante los días posteriores. Eso sí, en mi caso, no puedo hablar de un antes y un después visible ni de cambios físicos concretos, porque requiere de un mayor número de sesiones para ello. También confieso que no era ese el objetivo de mi visita, sino potenciar un poco más el bienestar corporal. Y es que a veces asociamos los tratamientos corporales exclusivamente con cuestiones estéticas o con la intención de modificar nuestra silueta, cuando existen técnicas también orientadas al bienestar y al alivio de la sensación de pesadez.
Desde que he probado este tratamiento, entiendo mucho más el hype detrás de él. Esto no quiere decir que los masajes drenantes sean un único recurso si notas cierta acumulación de líquidos. Yo, por ejemplo, nunca había tenido esa sensación de pesadez en las piernas o los brazos y salí de la sesión, sin embargo, superligera. Sin duda, es una experiencia que ahora me animo a compartir con otras personas, no porque piense que necesitamos añadir otro tratamiento a nuestra rutina de autocuidado, sino porque considero que el resultado y la sensación tras ese ratito de mimo merecen mucho la pena.
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