
Que Zara es una fuente inagotable de clones tiene dos lecturas: la guerra con las primeras firmas seguirá vigente hasta que la fórmula deje de funcionar, pero nosotras seguiremos teniendo acceso a prendas que de no ser por la consolidada estrategia de la empresa española, serían totalmente prohibitivas.
Yo me quedo con la segunda. Los problemas ético-profesionales no nos conciernen, y el que no quiera contrubuir al “supuesto abuso”, que no compre, y ya está. Aquellas para las que la principal baza de Zara es precisamente su capacidad de reproducir los hits de los diseñadores, aquí va el top prendas más conseguidas, si no superadas.
La primera: esta camisa de cuento, de Stella McCartney Otoño-Invierno 2009/2010.











