Un paseo entre las nubes de la mano de Olia

El jueves pasado me di un paseo entre las nubes. La firma Garnier de L’Oréal lanzaba un nuevo producto para la coloración del cabello, y nos citaron en la planta cincuenta de una de las famosas cuatro torres del Paseo de la Castellana de Madrid.

Un auténtico parcours, ya que para llegar hasta los salones donde iba a tener lugar la presentación, primero hubo que coger un ascensor hasta la planta 33. Luego, y para no perdernos, seguir unas pistas en forma de girasoles y de gotas de aceite que habían pegado en el suelo, y volver a coger otro ascensor que nos elevó hasta un magnífico salón, decorado en blanco y negro por el famoso arquitecto Joaquín Torres, todo rodeado de vidrieras que permitía una inusual visión de Madrid desde las alturas.

Después de servirnos un estupendo desayuno, los responsables de la firma nos invitaron a pasar a otra sala donde, por fin, iba a desvelarse todo lo relacionado con el último y más importante lanzamiento de Garnier de los últimos años: Olia

Olia de Garnier ha reinventado la coloración en casa gracias a una nueva fórmula basada en aceites nutritivos que potencian el color. Sólo con ver el packaging te das cuenta de que este producto no tiene nada que ver con lo que hasta ahora se estilaba en temas de coloración. Increíble pero cierto: ¡¡no se ve por ningún lado la foto de una modelo con el pelo teñido!! Antonio Sellés, jefe de producto de Garnier y de Maybelline NY, un auténtico JASP (joven aunque sobradamente preparado), nos fue explicando, de forma amena y distendida, que el uso del aceite en la composición de la coloración aportaba 4 grandes mejoras.

- Sustituir el amoniaco por la monoetanolamina en una cantidad respetuosa para el cabello.
- La monoetanolamina, un agente alcalino inoloro, al ser potenciado por el aceite consigue un poder aclarante de 3 tonos (en lugar de los 2 del amoniaco).
- El aceite repele el colorante, y el agua del interior del cabello lo atrae. De esta forma, se consigue una penetración del 100% del color hasta el corazón del cabello (mayor penetración de colorante + mayor poder aclarante = color más preciso).
- La nutrición que los aceites naturales aportan al cabello consiguen que esta coloración mejore visiblemente la calidad del cabello en cada aplicación.

Lo bueno de Olia es que incluso la preparación de la coloración se transforma en una agradable experiencia. El bote donde se prepara la coloración, que ellos llaman “biberón”, tiene un diseño precioso y ergonómico en forma de gota, y está provisto de un embudo súper fino, que permite un mejor control de la salida del producto. Recuerda bastante al frasco de J’adore de Dior, pero en blanco y negro (como la decoración del salón, of course!). También hay que felicitar a quien se le ocurriese la feliz idea de cambiar los clásicos guantes de usar y tirar, por unos negros – también desechables, pero más sufridos.

Después de introducir el contenido de los dos tubitos que vienen en el packaging en el famoso biberón a modo de improvisada coctelera (¡agitado, pero no revuelto!), nos enseñaron el resultado: una crema rica y ligera, con la consistencia de un yogurt, que al aplicarse no goteaba. Cristina Biunrrun directora científica de L’Oréal, explicó que era importante destapar enseguida el tapón del biberón porque la mezcla del oxidante y del colorante produce una reacción en la que se desprende gas. Y, claro, aunque el lanzamiento de Olia de Garnier iba a ser un bombazo, no querían que lo fuera en el sentido literal (eso no lo dijo la Sra. Biunrrun, eso un chascarrillo mío. ¡Perdón por el chiste “malo”!).

Aunque los responsables aseguraban que el olor fuerte a amoniaco había sido sustituido por una ligera fragancia, a mi, francamente, me pareció que la mencionada fragancia era “demasiado” ligera porque yo no olí a jazmín ni a piña, ni siquiera a manzana silvestre o pera ¡Cómo mucho, un poquito a rosas, y basta!

Lo que me pareció una auténtica preciosidad fue el vídeo que nos pusieron a continuación con el spot de la próxima campaña publicitaria. La estética y el tratamiento de la imagen empleados eran tan “cinematográficos”, que parecía que el vídeo había sido realizado por los chicos de Next Limit (la empresa española que hace un par de años ganó un Oscar de la Academia por los efectos especiales de la lava en la película “El Señor de los Anillos”).

Pero, aún faltaba lo mejor, porque con el lanzamiento de Olia, los de Garnier han tirado la casa por la ventana. Para que pudiésemos ver, en vivo y en directo, el resultado de los nuevos colores y lo brillante que quedaba el cabello después del tratamiento, organizaron un maravilloso desfile – tipo años sesenta -, en el que las modelos desfilaban por un improvisado pasillo, a pie de butacas. ¡Ya podéis imaginaros la imagen de todos los bloggers puestos en pie fotografiándolas con sus cámaras o con sus móviles!

Al terminar el acto, nos invitaron a tomar un aperitivo, pero la verdad es que la mañana ya se nos había echado encima, y era tardísimo. Así que después de pedirle a Antonio Sellés y a Cristina Biunrrun que posaran para que pudierais ponerles cara, me fui pitando.

¡Ah! Se me olvidaba comentaros lo más importante: el precio de Olia rondará los 9 €, y el producto estará en los puntos de venta a partir de diciembre de 2012. Toda una experiencia sensorial, el paseo entre las nubes de la mano de Olia, ¡y no me refiero sólo a la nueva coloración de Garnier!

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