Orlane B21, para reeducar nuestra piel después de resetearla

Lo bueno de asistir a las presentaciones de nuevos productos es que además de poderte sumergir en el universo de la marca, hablar con sus máximos responsables y probar, y comprobar, en primicia todo lo bueno que tienen que ofrecernos es que, a veces, se tiene la suerte de descubrir auténticos tesoros en el centro mismo de Madrid.

En plena plaza de Alonso Martínez, en frente justo de las oficinas de Weblog, acaban de abrir un nuevo hotel, y en la quinta planta, en la suite 502 con una terraza con unas vistas panorámicas espectaculares, que nos habían cuqueado Margarita Arjona y Javier Arcos para la ocasión. Raffaella Giraudi, directora de marca de Orlane, estaba feliz con ese solecito tan agradable con el que nos premió ayer el día, pues en París hacía once grados, y posó encantada junto María Llanos, nuestra flamante directora de contenidos que, como estaba muy cerca, se acercó de un salto para saludar a Raffaella.

Ayer, además, me enteré de muchas cosas. Orlane es una marca francesa que nació en 1947 con un propósito muy claro: ofrecerle a la piel lo mejor. En 1968, su crema B21 revolucionó el mercado de la belleza al ofrecer uno de los tratamientos más caros del mundo. Desde entonces han pasado pasado muchos años, pero la visión de la marca no ha cambiado, y sigue empeñada en proporcionar a la piel todos los medios medios necesarios para que recupere sus mecanismos de defensa.

El nuevo manifiesto de Orlane del que Raffaella nos habló ayer ha nacido con vocación de proporcionar una piel bonita, sana, lisa y fresca a todas las mujeres con un producto formulado mediante biotecnología, que es un pequeño gran lujo, pero accesible para todo el mundo para que, de un sólo gesto, reseteemos nuestra piel, poniendo los contadores a cero.

Este nuevo tratamiento, a medio camino entre un suero y una crema, es un complejo exclusivo capaz de limpiar y purificar las células, para que desaparezcan sus disfunciones creadas por la edad, el medio ambiente, el estrés, y la alimentación.

B21 Extraordinaire se llama así porque está compuesto por 21 aminoácidos esenciales que, como las letras del alfabeto, se pueden combinar entre si creando todo tipo de palabras, tantas como necesidades tiene nuestra piel, para volver a reeducarla para que sea capaz de fabricarse una textura densa, elástica y suave al tacto.

Si os fijáis en las fotos que he colgado, veréis que todas las mesas estaban decoradas con un jarroncito con lirios del valle de color azul. Estos lirios entre los que he crecido de niña en el jardín de la casa de mis abuelos son, por lo visto, una de las flores más preciosas y delicadas que existen.

En septiembre del año pasado, Francis Kurkdjian – uno de los mejores perfumistas del mundo -, nos hablaba con pasión del Iris Pallida de Florencia (uno de los ingredientes más escasos y preciosos de la perfumería) como si se tratara de una pequeña obra maestra de la naturaleza.

Raffaella Giraudi comentó:

"B21 Extraordinaire es un tratamiento único capaz de eliminar las disfunciones de las células cutáneas para que se reinicien y sean capaces de recuperar la energía para reeducarse".
"Se trata de un tratamiento único, que se ajusta perfectamente a nuestro estilo de vida porque lo hace todo, en un único gesto: alisa los rasgos, borra las manchas, afina el cutis y también lo refresca, por lo que la piel aparece rejuvenecida".
"Las chicas jóvenes, a partir de unos veinticinco años, pueden aplicárselo solo o antes de un sérum y de una hidratante para multiplicar los efectos de estos últimos. Importante aplicarlo dos veces al día, por la mañana y por la noche. Hay que calentar el producto entre los dedos antes de aplicarlo para que penetre bien. Este aspecto es muy importante, y me vais a permitir que insista en él. Si lo hacéis así, comprobaréis como el producto penetra rápidamente en la piel, y no se queda en la almohada".

Después, tuvimos ocasión de probar el producto. Es una especie de gel translúcido, suave y untuoso que huele maravillosamente bien. Su frasco airless de 30 ml permite que el producto dure aproximadamente un mes y medio sin tener que conservarlo en frío. El frasco, de color plata con un collar dorado, resulta elegantísimo. Parece una cápsula espacial plateada y brillante. ¡Más simple y más elegante, imposible! Su precio: 180 euros.

¿Caro? Pues, que queréis que os diga, ¡ni tanto! si lo comparamos con otras cremas de alta gama que rondan casi los cuatrociento euros. Además, ¡la juventud no tiene precio! Y, si lo "paneamos" bien, nos puede durar casi dos meses. Le pregunté a Raffaella qué aconsejaría a las personas para quienes gastar esta cantidad supusiese un gran esfuerzo, y me dijo que lo mejor sería comprar un primer frasco y seguir al pie de la letra las instrucciones, utilizándolo mañana y noche, para un tratamiento choc, y luego aplicárse el B21 una vez al día, para mantener el efecto alcanzado.

Como comprenderéis, voy a empezar a utilizarlo hoy mismo. Prometo comentaros como me ha ido en un mes y medio. El producto, desde luego, tiene un pintón. ¡Ojalá cumpla todo lo que promete!

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