Niveles de cuidados cosméticos: cuando la hidratante no es suficiente

El año pasado tuve problemas con la calidad de mi piel a pesar de todos los cuidados que le otorgo. Hay periodos en los que te aplicas todo lo que te recomiendan, la rutina diaria la cumples a rajatabla pero aun así parece que no basta. ¿Qué hago?.

No cojas ningún berrinche como hice yo porque le añades estrés a la piel: sólo faltaba eso además de la falta de luminosidad, deshidratación o aparición de arrugas que antes no estaban.

En cuidados cosméticos, siempre hay algo más que podemos hacer (sin llegar a agobiarnos ni decidirse por tratamientos dramáticos: todos los extremos son malos) y vamos a catalogarlos por niveles de utilización e intensidad de cuidado.


Cuidados básicos

No os voy a recitar los beneficios de una rutina diaria sobre la ‘limpieza por la mañana + hidratación + limpieza por la noche’ porque están más que asumidos. Si no has empezado por aquí, te recomiendo que leas este post introductorio.

El tratamiento diario, ya sea hidratante, nutritivo o antiedad, se complementa con la rutina básica quincenal o mensual, dependiendo del tipo de piel: dedicar una hora libre al exfoliante facial y la aplicación de la mascarilla restaurará el estado de tu piel.

Subimos el nivel de calidad de los cosméticos

Soy consciente que dedicar presupuesto a nuestro neceser es un esfuerzo que no siempre podemos asumir. Siempre que podamos subir un peldaño más en la calidad de los tónicos, limpiadoras y tratamientos de día y de noche, lo notaremos en la calidad de la piel.

Si notáis que, aún así, la piel está perdiendo en algún sentido, ha llegado la hora de incorporar el serum o suero facial al tratamiento: serum hidratante, antiarrugas, reafirmante o especial antiestrés. Estos concentrados aportan mucho a la piel y potencian como un trampolín las propiedades de la crema diaria.

Mi piel necesita vacaciones

La piel, este maravilloso órgano que nos recubre recibe palos por todos lados, tanto exteriormente (frío, calor, sol, viento, polución) como internamente (cambios hormonales, enfermedad, alimentación) y hay momentos en los que no puede con todo.

Para mantener y/o aumentar su calidad, regálale una limpieza de cutis de vez en cuando. Afirman que lo ideal es una vez cada mes o cada dos. Aunque te realicen una cada trimestre, el cambio va a ser visiblemente positivo. Tú te relajarás también y tendrás un contacto con una esteticista profesional que te irá orientando sobre las necesidades puntuales de tu rostro (que para nada son siempre las mismas).

Basta: que venga la caballería de emergencia

Se acabó: te has decidido a solucionar esa deshidratación galopante, esa flacidez cada vez mayor que tanto te molesta últimamente o vas a plantar cara a esas arrugas que parece que te miren más fijamanente cada día que pasa.

Los tratamientos de cabina son el máximo nivel de cuidado cosmético que le puedes dar a tu piel. Existen muchos tipos de tratamientos y cubren casi todas las necesidades: antiarrugas, hidratantes, especial sensibilidad, de acné, de cuello y escote, ... pide por esa boquita.

Se suele empezar por una limpieza de cutis y será ésta la primera sesión del tratamiento completo, que puede ser de 4 a 10 sesiones. En general, la limpieza puede durar hora y media y las demás sesiones restantes entre 30-40 minutos. Suelen estar espaciadas a razón de 1 ó 2 por semana hasta terminarlas.

Los beneficios de un tratamiento en cabina son cualitativos y cuantitativos. La aplicación de material profesional (que no vas a encontrar a la venta), la relajación, la concentración de activos y cantidad aplicada sobre la piel vas a verse reflejados espectacularmente en tu rostro.

Fotos | Fotolia, guiamarrugat.com
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