Manuel Sáez Moya, bioquímico: "El aceite de romero estimula la circulación del cuero cabelludo e incluso puede llegar a mejorar la densidad capilar"

Los aceites naturales siguen siendo grandes aliados para reparar y fortalecer el cabello

Carolina L.

Editor Senior

Cuando vamos cumpliendo años nos vamos dando cuenta que nuestro cabello demanda cuidados extra y esto se debe a que comienza a tener otras necesidades. Notamos que la melena pierde densidad, el brillo natural se va apagando y se vuelve mucho más seco e indomable. Para solucionar estos problemas encontramos muchos productos específicos, pero entre nuestro favoritos sin duda se encuentran los aceites naturales.

Pero si hablamos de aceites naturales lo hacemos de esos que tiene evidencia científica y llevan años usándose para tratar la caída capilar o la sequedad. Aunque sí debemos entender que no todos los aceites tienen la misma función ni sirven para la mismo. En este sentido la doctora Daniela Grohmann, directora médica de Olistic comenta que: "Los aceites de origen vegetal suelen contener moléculas pequeñas, como los ácidos grasos de tipo omega, que pueden colocarse entre los huecos que quedan en la cutícula dañada, mejorándola en profundidad".

Pero también hay otros aceites que pueden mejorar el crecimiento capilar y tratar el cuero cabelludo; en cambio otros son más indicados para aportar nutrición y fuerza a la fibra capilar. El Dr. Manuel Sáez Moya, bioquímico y mánager de estudios clínicos en Olistic, ha contado a la publicación Telva, cuáles son esos aceites que funcionan para el cabello y la forma adecuada de utilizarlos.

Aceite de romero: una opción estupenda para la caída capilar

No descubrimos nada nuevo si nos referimos a lo mucho que se recomienda el aceite de romero (e incluso el agua de romero a modo de tónico) para evitar la caída capilar y lograr que el cabello nazca más fuerte y sano. Según comenta Moya, el aceite de romero "es uno de los aceites más estudiados cuando hablamos de caída capilar". 

Digamos que el aceite de romero tiene una acción más directa en el cuero cabelludo. "Se ha visto que estimula la circulación del cuero cabelludo e incluso puede llegar a mejorar la densidad capilar con su uso de forma constante", afirma. Lo que algunos estudios indican al respecto es que "su efecto tras varios meses de uso puede ser comparable al de ciertos tratamientos anticaída habituales, pero con menos efectos adversos", explica Manuel.

El aceite de argán es ideal para la fibra capilar

En este caso, el aceite de argán está más indicado para tratar la fibra capilar. Por lo que es tan demandado este aceite, se debe especialmente a que "nutre y suaviza el cabello, aporta brillo y ayuda a proteger la fibra del daño oxidativo provocado por factores externos como el sol o las herramientas de calor", explica Sáez.

Se trata de un aceite que aporta nutrientes al cabello y logra transforma de una forma muy eficaz el pelo. Por eso, este aceite es muy recomendado para melenas muy castigadas, deshidratadas y sin vida. Además, al no tratarse de un aceite esencial es más suave y no necesita ser disuelto con otro aceite para su uso.

Aceite de lavanda: calma y crecimiento

Otro aceite que puede ser muy beneficioso para el cabello es el aceite de lavanda, y aunque se le conoce por sus propiedades relajantes, también puede hacer mucho por mantener el cabello sano y más bonito. "Ayuda a que más folículos estén en fase de crecimiento", señala Sáez. Lo que significa que lograremos que el cabello tarde más tiempo en caerse y a la vez el pelo crecerá más largo.

Pero no solo eso, el aceite de lavanda tiene un efecto calmante, que vendrá muy bien a los cueros cabelludos sensibles o con tendencia a los picores. Pero además, es una aceite que equilibra el pH del cuero cabelludo y ayuda a reducir el exceso de sebo en el pelo, perfecto para los cabellos grasos.

Para obtener los mejores beneficios debemos saber cómo se usan

Como no todos los aceites son iguales tampoco se usan de la misma forma. "Este punto es fundamental para que los aceites funcionen bien y no causen problemas", recalca el experto.

En el caso de los aceites esenciales como son el aceite de romero y el de lavanda hay que ir con mucho cuidado y "nunca deben aplicarse directamente sobre el cuero cabelludo. La forma correcta de hacerlo es diluir entre 3 y 5 gotas del aceite esencial en una cucharada de un aceite base, como el de coco", indica Manuel. Una vez ya tenemos la mezcla se debe aplicar directamente en el cuero cabelludo, realizando un masaje suave con las puntas de los dedos durante varios minutos para que el producto penetre mejor y a la vez beneficiarnos del propio masaje que también activará la circulación. Se puede dejar actuar toda la noche o al menos media hora antes del lavado capilar y "puede repetirse dos o tres veces por semana", comenta el experto.

En cambio, el aceite de argán no necesita ser mezclado con otro aceite y sí puede usarse directamente, tanto en la piel como en el pelo. En el caso del cabello, "basta con dos o tres gotas sobre el cabello húmedo o seco", explica Sáez. Y hay que aplicarlo solo de medios a puntas que es donde queremos que actúe el aceite, concretamente en la fibra capilar.

Fotos | @latesthair

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