Cuidados de belleza corporales: queda con una amiga para un peeling de espalda en casa

Los cuidados de belleza pueden ser una actividad de ocio muy gratificante. Pones tu música preferida, echas a todos los de la casa fuera de tu habitación y te mimas las manos, el rostro, las piernas. Para la espalda, nada como quedar con una amiga para realizar un exfoliante de espalda.

Esta parte del cuerpo la tenemos olvidada por la simple razón de que no la vemos y llegamos con dificultad a toda su superficie. Para el día a día, los malabarismos con la esponja o la tira de crin ya son una bendición para la piel pero un cuidado intensivo un par de veces a la semana la dejará como nueva.

¿Quién pasa primero? Sé buena anfitriona y ocúpate de la espalda de tu amiga. Los peelings de espalda hay que realizarlos con un exfoliante corporal, el grano es más fuerte y esa piel lo necesita. Lo mejor es que pase primero por la ducha antes de tumbarse en la cama o en el suelo sobre la alfombra de deporte.

Necesitas:

  • Un cuenco con agua tibia.

  • El exfoliante corporal, mejor si es de los que las sales exfoliantes están bañadas en aceite.

  • Una leche corporal hidratante.

  • Una toalla de mano.

El peeling corporal hay que aplicarlo y masajearlo con paciencia y siempre con la piel húmeda, contenga aceites esenciales o no. Por partes para que no se te pase ninguna zona: primero la mitad superior, después la mitad inferior, sin olvidar los laterales en la zona de la cintura.

Otra ducha aunque esta segunda vez sin gel de baño: no hace falta lavar, solamente enjuagar los restos de partículas exfoliantes del peeling. De vuelta a la improvisada camilla, secas bien la piel con la toalla y aplicas la leche corporal. Si os compráis una con aromaterapia se beneficiarán además vuestros sentidos.

Ahora te toca a tí. Te va a quedar una espalda lisa, suave, renovada y satinada como hace tiempo que no sientes. Buen fin de semana.

Foto | dhammza En Arrebatadora | Una espalda cuidada con aloe vera, Arcilla verde para los granitos de la espalda, mi experiencia

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