Las cremas solares pueden ir mucho más allá de la protección y con buenos ingredientes pueden funcionar como un tratamiento
Ahora que ya hemos incorporado el protector solar como un cosmético más y no vacilamos en su uso, no nos conformamos con cualquier crema. Nos gusta que su textura sea cómoda y ligera, que nos proteja frente a los rayos UVA y UVB, y que al poder ser tenga tratamiento.
Cuando apostamos por este tipo de fórmulas, que son más amplias y ofrecen un cuidado extra, la piel no solo estará siendo protegida de la radiación solar, sino que a la vez estará siendo tratada frente a las manchas, las arrugas e incluso cuidando el manto hidrolipídico de la piel. Porque como bien sabemos, una piel alterada tiene la barrera cutánea dañada y hasta que no se repare no habrá tratamiento que funcione.
Mucho más que una crema solar
Según las declaraciones a Vanitatis de Cristina Carvajal (@caldesnud), ingeniera química y divulgadora, hay que recordar que "la piel está diseñada para evitar que lo malo entre al organismo, por lo que es más importante lo que comemos o lo que respiramos que lo que nos aplicamos en la piel, que, además, cumple muchas regulaciones". Esto significa que el verdadero peligro al que se expone la piel de forma directa es la radiación solar, de ahí la importancia de una buena crema de sol.
Pero de lo sí puede beneficiarse la piel, es de ciertos principios activos que encontremos en la crema solar. Por ejemplo, uno de esos ingredientes son las ceramidas, que digamos que actúan como "cemento" para mantener unidas las células, formando así una barrera protectora para proteger la piel de los agentes externos y a la vez evitar la pérdida de gua. Lo que significa que las ceramidas ayudan a reforzar la barrera natural de la piel.
Siguiendo esta premisa, la experta aconseja "elegir protectores solares enriquecidos con principios activos que la refuercen, como ceramidas y ácidos grasos de calidad". Si elegimos cremas de sol con este ingrediente, tendremos un producto mucho más completo y funcional. Por un lado la crema protegerá frente a los rayos UVA y por otro lado reparará la barrera cutánea, que como hemos dicho, es esencial para una piel sana.
Pero no solo las ceramidas son interesantes, otros ingredientes como los antioxidantes también son muy beneficiosos, como recalca Cristina. Los antioxidantes "no solo protegen la piel de los radicales libres, sino que hacen un efecto booster y estabilizador de los filtros solares". La vitamina C o la vitamina E son algunos de ellos y han demostrado que son capaces de neutralizar los radicales libres, los causantes de acelerar el envejecimiento en la piel.
La experta lo tiene claro, el uso del protector solar es innegociable y que "el bronceado es una respuesta biológica de defensa frente a la radiación UV y el callo solar no existe, en el momento en que la piel se oscurece se está dañando”. Además, debemos saber que "un protector solar solo funciona si lo pones en la cantidad necesaria", comenta la química. Por este motivo, no debemos escasear y aplicar la cantidad suficiente para cubrir bien, de lo contrario la protección real es inferior.
Fotos | Alena Darmel en Pexels, Yan Krukau en Pexels
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