
El lavado inverso beneficia especialmente al cabello fino
Muchas de nuestras rutinas de belleza e higiene personal las tenemos muy interiorizadas, y desde prácticamente siempre las llevamos a cabo de la misma manera. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en la forma en la que nos lavamos el cabello, siguiendo el patrón clásico mojamos el pelo, enjabonamos, enjuagamos y luego aplicamos el acondicionador. Pero desde hace algún tiempo, esta rutina ha comenzado a ser menos estanca y ahora hay otras formas de llevarla a cabo, siendo una de las más famosas: el lavado del cabello al revés.
Lo que tiene de beneficioso este método es que es estupendo para lograr un acabado mucho más brillante. El pelo se mantiene más hidratado, suave y con un extra de brillo que hace que el pelo se vea no solo más bonito, sino también con un aspecto más sano. Lo único que hay que hacer, es aplicar el acondicionador antes que el champú.
El lavado al revés en cuatro pasos
Cambiar el orden en el que aplicamos los productos va a ayudar a que el cabello tenga más volumen, evitar el encrespamiento y mantener la hidratación pero sin aportar peso. De ahí que sea un método perfecto para los cabellos finos ya que van a obtener todos los beneficios del acondicionador pero evitando el efecto apelmazado.
El acondicionador funciona como una capa protectora para la fibra capilar, y si lo aplicamos antes que el champú, el pelo estará protegido frente a ingredientes que contienen los champús como los tensioactivos y sulfatos. Según comenta el dermatólogo Dmitriy Schwarzburg a la publicación Vogue, el lavado inverso es especialmente útil para las personas con cabello fino o mechones que se apelmazan con facilidad, ya que proporciona suficiente hidratación sin sacrificar el volumen. “Las personas con el pelo muy grueso, denso o con mucha textura suelen necesitar una hidratación más duradera, por lo que es posible que no experimenten el mismo beneficio y que, de hecho, prefieran el método tradicional de shampoo y luego acondicionador”, explica.
Paso uno: Empieza con el acondicionador
Concretamente este método va a marcar una gran diferencia en los cabellos finos, sobre todo aquellos que rápidamente pierden volumen y se apelmazan, dando esa sensación de cabello poco fresco y sin movimiento. Aplicar primero el acondicionador es una forma de preparar el cabello para recibir el champú y por supuesto, todos los beneficios que el acondicionador otorga: suavidad, facilidad en el desenredo, y brillo excepcional.
La forma adecuada es muy concreta, con el cabello húmedo se aplica el acondicionador pero únicamente de medios a puntas. Así el cabello estará protegido y la limpieza del cuero cabelludo será eficaz. Se dejará actuar unos minutos y ya el pelo estará preparado para el siguiente paso.
Paso dos: aplicar el champú
Tras dejar actuar el acondicionador, es el momento del lavado. Aquí debemos tener en cuenta que el champú se debe aplicar solo en el cuero cabelludo y las raíces, y como indican muchos expertos, limpiar bien la cabeza con la yemas de los dedos. El resto de pelo se limpiará con la espuma que cae sobre los largos sin necesidad de frotar.
Lo ideal es apostar por champús que no resequen el cabello, que respeten la fibra capilar y sean capaces de hacer una buena limpieza sin tener un arrastre excesivo. Así, tras el lavado con el champú, los beneficios del acondicionador permanecerán pero con un resultado mucho más ligero.
Paso tres: acondicionamiento profundo opcional
Este siguiente paso no es obligatorio, pero sí va a marcar una gran diferencia en aquellos cabellos que son muy secos o más frágiles. Un cabello áspero o que se desenreda mal, va a notar que aplicando una mascarilla acondicionadora al final del lavado, proporciona una suavidad extra y una protección mayor.
Paso cuatro: complementos que evitan el frizz
Aunque este paso no entra dentro del lavado inverso como tal, sí que es de los que va a ayudar a manejar el encrespamiento. Para un aspecto saludable y suave, se recomienda tras el lavado el uso de una toalla de microfibra, que son la mejor opción para evitar el frizz y no dañar la cutícula capilar.
Pero además, como indica la tricóloga Shab Caspara, las toallas de microfibra favorecen la retención de la humedad, y estoayuda a realzar la textura natural del cabello. Al igual que es importante la toalla con la que nos secamos el cabello, también lo es la funda de la almohada o el uso de gorros para dormir, ya que minimizan la fricción y evitan que el pelo se rompa.
Fotos | Aaronnicc en Pexels, Kaboompics en Pexels
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