La astenia primaveral: causas y consejos para afrontarla según los expertos

Ya llevamos un mes de primavera, con los altibajos temporales propios de la época y este descontrol atmosférico se han instaurado en nuestro día a día. Sin embargo, no son los únicos efectos que hemos (y estamos) notado, ya que, como cada año, una palabra se vuelve de lo más recurrente entre nosotros: la astenia. Por ello, no hemos querido perder la oportunidad de hablar con los expertos del GrupoLaberinto, concretamente con la psicóloga  Laura Llamas, que nos han contado los efectos psicológicos que acarrea la primavera y cómo afrontarla de la mejor manera posible

Con la llegada de la nueva estación, los días son más largos y cálidos, lo que supone que nuestro cuerpo tiene que adaptarse a estos cambios de tiempo, lo que no siempre es fácil. Además el hecho de tener  contacto directo con la luz solar, hace que nuestro cuerpo libere serotonina, además de  aumentar nuestros niveles de melatonina (la hormona del sueño). Básicamente, nuestras hormonas se desequilibran,  usamos mucha energía interna para reajustarnos y ello desemboca en esa astenia. 

¿Cuáles son los principales síntomas con los que podemos identificar la astenia primaveral?

Entrando ya en lo que es propiamente la astenia, ya nos adelanta la psicóloga Laura Llamas que la palabra “astenia” significa cansancio. Por lo tanto, ya podemos intuir por dónde van los principales síntomas de esta afección. 

La astenia primaveral se produce en la primavera y el tipo de fatiga que aparece es debido a los cambios de temperatura producidos durante esta estación. Los cambios se manifiestan a nivel físico como psicológico. A nivel psicológico puede darse mayor inestabilidad emocional como el bajo ánimo, desmotivación, irritabilidad... Incluso, en las capacidades cognitivas que influyen el rendimiento en el trabajo como desconcentración, inatención, dificultad para memorizar… A nivel físico, puede ser el insomnio, falta de apetito, bajo líbido, cansancio… 

Personalmente, os puedo reconocer que esta época es especialmente complicada para mí. De hecho, todos y cada uno de los síntomas que nos describe forman parte de mi día a día actual, lo que hace que intente siempre buscar los mejores remedios para plantar cara a la astenia ya que se puede convertir en un verdadero lastre a todos los niveles. 

¿La sufren por igual los hombres y las mujeres? 

Una vez que sabemos exactamente qué es la astenia y cómo identificarla, nos surgen cuestiones sobre si hay diferencia entre géneros, lo cual nos lo resuelven de forma muy clara. 

La diferencia no está entre hombres y mujeres, sino en el ritmo de vida que llevamos. Debido a la adaptación de los humanos a la vida con luz artificial, no tenemos grandes variaciones de temperatura y luz. Aunque hayamos cambiado nuestro ritmo de vida, seguimos influidos por nuestros ritmos circadianos ligados al ritmo del sol y la tierra. La astenia afecta a las personas que no descansan bien y no siguen los ritmos de sueño y vigilia que se marcan biológicamente. Es decir, si trabajan en turno de noche, se viaja constantemente, personas que trabajan en zonas interiores y no les da la luz del sol, personas con enfermedades o tendencia a enfermarse.

¿Cuáles son los mejores consejos o pautas que debemos seguir para achacar la astenia primaveral?

Y, por supuesto, no podían faltar una serie de consejos para achacar la astenia de la mejor manera posible, unas pautas básicas que nos deja la psicóloga Laura Llamas con el que estos días de primavera se hagan más llevaderos y que nos los resume una adecuada alimentación, pautas de sueño saludables, ejercicio físico y unos minutos al sol..

  1. Seguir el horario de luz que corresponde a cada época del año. Aunque anochezca más tarde, debemos de cenar en el mismo horario sobre las 8-9 de la noche, ya que la ingesta y la luz controlan el reloj biológico.
  2. Exponerse lo mínimo a la luz azul de pantallas como móviles, televisión.
  3. Alimentarse con alimentos ricos en Vitamina B, para combatir los efectos del cansancio. Alimentos como hígado, huevos, setas, productos fermentados. 

¿Qué deberíamos evitar en todo caso para no incrementar sus efectos?

Y, como complemento a lo anterior, a esas pautas a seguir, lo que más nos recomiendan para evitar aumentar sus efectos es reducir el estrés, algo realmente complicado para muchos, pero que también se puede conseguir dedicando un tiempo al día en cuidarse a nivel físico y psicológico como:

  • Dedicarse un tiempo a reflexionar sobre uno mismo. Qué emoción es la que le invade, si tiene alguna causa justificada y qué le ayudaría a gestionarla.
  • Realizar actividades placenteras como escuchar música relajante, darse un baño, pasear sin prisa
  • Ajustar el tiempo que invierte en actividades sociales y en tiempo para uno mismo.
  • Las actividades físicas al aire libre pueden ayudar a reducir el estrés.
  • Tomar el sol todos los días, para producir nuestra propia vitamina D.

Ahora solo tenemos que poner en práctica las pautas que nos proponen e intentar llevarlo lo mejor posible. 

Fotos | Pixabay

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