Asistimos al taller Experiencia Lancaster de la mano de Carol Farelo

Esta mañana me he dado un auténtico baño de historia. Resulta que los de Lancaster nos han invitado a un taller impartido por Carol Farelo quien de forma distendida y amena nos ha ido contando la historia de la marca desde sus inicios.

Lancaster fue fundada en Mónaco en el año 1946, por el químico Eugène Frezzati y el industrial Georges Wurz, quienes se conocieron sorprendentemente en un campo de concentración durante la guerra. Allí fue donde fueron dándole vueltas y perfilando el plan de negocios de la que sería una marca pionera en la investigación de cosméticos.

Curiosamente el nombre de Lancaster proviene de un escuadrón de bombarderos que participo en la misión que liberó a los fundadores de la marca de su prisión, motivo por el que decidieron llamar a la marca que presentarían, dos años más tarde, con este mismo nombre, como merecido homenaje.

El verdadero boom Lancaster comenzó durante los años 70, cuando la marca empresa fue nombrada “Proveedora Oficial de la Princesa Grace de Mónaco”, con toda la popularidad que eso supone. Y como noblesse oblige!, en esos años lanzaron su línea Princière (la línea de la princesa), además de empezar a experimentar con el que se convertiría su producto estrella: los protectores solares que, todavía hoy, siguen hoy día siendo líderes en el mercado.

En 1976, Lancaster también fue la primera marca en introducir el Retinol, a través de su línea Suractif (la línea dorada). El retinol, o vitamina A sintética fabricada en laboratorio está presente de forma natural en nuestra piel; y es conocida por sus propiedades antiarrugas y reafirmantes. Al ser hidrosoluble se puede usar tanto de día como de noche, por lo que en la actualidad se utiliza en multitud de cremas. Hoy 35 años después los responsables de estos laboratorios siguen centrando sus esfuerzos en la investigación continua de este poderoso ingrediente.

En el 2003, los responsables de la marca se dan cuenta de que las pieles, a partir de los 30 años, no reciben tanto oxígeno, por lo que las células parecen más estresadas. La solución de Lancaster al fotoenvejecimiento de nuestra piel por culpa de los radicales libres pasa por un complejo llamado RPF – que está presente en todas las líneas de tratamiento y sol de la marca.

Se trata de un complejo, cien por cien natural, compuesto por ingredientes botánicos (café verde, té verde, naranja amarga, angélica, que envuelven las células con un poderoso escudo antioxidante que neutraliza los dichosos radicales libres hasta en un 95 por ciento

Así pues, bajo el claim “detén el tiempo”, la marca apostó por la innovación introduciendo RPF en sus protectores, para prevenir el foto-envejecimiento y también elementos antioxidantes en sus protectores solares, que combinaban así una doble protección.

En 2010 y 2011 lanzan nuevas innovaciones: las líneas Skin Therapy, que contienen O2 Fix System, para mejorar el contenido de oxígeno en la piel, y un revolucionario producto que actúa sobre los daños del ADN. El ADN se encuentra en el corazón de cada célula, que conserva toda nuestra información genética, y transmite cada una de las ordenes necesarias en cada una de las actividades celulares: renovación celular, producción de colágeno y elastina, etc.

Pero el ADN es frágil. Y todos los días sufre los rigores de las agresiones externas (UV, estrés, contaminación, tabaco) y del paso del tiempo. Pero, la célula cuenta con su propio sistema de reparación natural aunque, con el paso del tiempo, este sistema de autoreparación se debilita. Ahí es donde entra Lancaster con sus tratamientos de acción directa en el ADN. En función de las edades y de las necesidades de la piel, la marca dispone de varias líneas : Perfección, hidratación y antienvejecimiento.

Después de esta interesante charla, nos ofrecieron probar sus productos de manos de expertas esteticistas que habían contratado para la ocasión. Lo malo es que éramos muchas las editoras de belleza convocadas a la misma hora, y sólo seis afortunadas – las más rápidas -, pudieron disfrutar de estos tratamientos.

El resto, tenía que esperar pacientemente a que transcurriese la hora que calculaban tardarían en aplicar el tratamiento. Así que, con toda la pena de mi corazón, tuve que declinar la invitación para mejor ocasión. ¡Otra vez será! Es lo que tiene ser una de las marcas más queridas y admiradas.

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