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Tres posturas (casi) imposibles más allá del misionero con las que innovar en tus encuentros sexuales

Tres posturas (casi) imposibles más allá del misionero con las que innovar en tus encuentros sexuales
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Una de las grandes virtudes del sexo es que puede convertirse en una fuente inagotable de creatividad. Podemos investigar, jugar y probar todo lo que se nos venga a la cabeza, siempre usando el respeto como límite y comunicándonos con nuestra pareja.

Por eso de vez en cuando puede ser divertido alejarse de las clásicas posturas en nuestras noches de pasión, aunque sepamos que estas nos funcionan. Probar posturas más “innovadoras” con las que poner a prueba las horas de ejercicio en el gimnasio o en casa, puede convertirse en un auténtico planazo.

Hay algo que es seguro. Tratar de hacer alguna de estas complicadas posturas va a hacerte reír, y ya sabemos el buen aliado que es el humor en temas de cama. Y tranquila, que aunque no las hagáis a la perfección recuerda que en el sexo lo importante es divertirse y disfrutar.

Los equilibristas

Aunque es complicado llegar a ella, es también muy divertido. Sobre la cama, la persona que penetra se tumba boca arriba y con las rodillas flexionadas. La pareja se sentará encima, dando la espalda a la persona tumbada que le sujetará por la cintura mientras se produce la penetración.

Ambos mantendrán las piernas flexionadas y en el aire, aguantando el equilibrio mientras se mueven. Es la más sencilla de las tres posturas y promete muchas risas.

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El puente de madera

Tal vez recuerdes cuando aprendiste a hacer el pino puente. Pues bien, en el sexo podemos aplicar esos conocimientos unidos a un poco de acrobacia para hacer una de las posturas del kamasutra más complicadas de hacer.

Necesitamos agilidad y fortaleza, sobre todo de la persona que penetre, porque será quien haga el pino puente. Una vez conseguido, la pareja se colocará encima como si cabalgara. Lo ideal es que los pies de quien está arriba se apoyen en el suelo, porque será la persona que se mueva.

El cangrejo

La persona que penetra se sienta, con las rodillas flexionadas y apoyada en los brazos y en los pies. Y ahora llega lo complicado. Sobre ella, a pareja se tumba boca arriba apoyándose en los codos y en los pies (doblando las rodillas), y con sus genitales sobre los de su pareja, frente a frente, pero acoplándose para que se produzca la penetración.

Es una postura imposible sin un core fuerte, porque la pareja deberá moverse una sobre otra apoyada solo en manos y pies, con las caderas siempre elevadas. Las agujetas después de esto, están aseguradas.

Fotos | This is us

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