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Inés Arrimadas gana las elecciones en Cataluña: estos son los ataques sexistas que ha tenido que aguantar hasta llegar aquí (que sepamos)

Inés Arrimadas gana las elecciones en Cataluña: estos son los ataques sexistas que ha tenido que aguantar hasta llegar aquí (que sepamos)
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Lo de anoche de Inés Arrimadas en Cataluña fue un triunfo histórico. "Por primera vez en Cataluña ha ganado las elecciones un partido constitucionalista y ha sido Ciudadanos" afirmaba la líder naranja en un escenario en la calle mientras celebraba con sus seguidores la victoria del voto útil, rompiendo el récord de un millón de votos y superando al PP. Pero el triunfo de Arrimadas tiene un sabor agridulce: porque tendrá complicado gobernar a pesar del número de votos y porque ser mujer le está pasando factura en el universo político.

Tenemos dos noticias que daros: una buena y otra mala. La buena es que España nunca había tenido tantas mujeres políticas entre sus filas. En todos los partidos. Inés Arrimadas, Cristina Cifuentes, Rosa Díez, Soraya Saénz de Santamaría, Susana Díaz, Arantza Quiroga, Teresa Rodríguez, Eva Aizpurúa, Manuela Carmena o María Dolores de Cospedal son solo algunas de ellas, haciendo de nuestra política algo mucho más inclusivo.

La mala noticia es que estas mujeres siguen siendo objetivizadas sexualmente en mayor o menor medida, siendo el blanco de insultos machistas y sexistas y siendo juzgadas más por sus elecciones estilísticas que por los valores éticos o morales que representan.

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Los insultos denigrantes

Dentro de este desalentador panorama todas ellas son objeto de comentarios obscenos, micromachismos y juicios sexuales. Pero en los últimos días Inés Arrimadas se ha llevado la palma. Quizá porque es más joven que muchas otras mujeres en política. Pero con ella los insultos han ido más allá, pasando de los "zorra" vacíos a los "zorra" denigrantes con lascivia. El ejemplo perfecto lo recordamos en este tweet del actor Toni Albà, que después quiso convencernos de que no estaba dedicado a Arrimadas.

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Cuando Inés va en ruta, las pelotas fuera, chuta, de los lodazales sale sucia, salpicada, nada enjuta. Se disfraza dentro de la gruta, en demócrata se transmuta, sueña que votos escruta y grita «¡míos!» la mala puta.

Ayer, durante la tensa jornada electoral catalana, Inés Arrimadas volvió a oír los mismos comentarios al salir del colegio donde votaba. "Zorra", "guarra" y "fascista" fueron algunos de los insultos que la profesaron a gritos en mitad de la calle. Basta con darse una vuelta por Twitter para encontrar muchas otras lindeces o recordar ese momento en que un columnista de El País la llamó "pija de Jerez laureada en Niza". Por cierto, que Inés Arrimadas estudió en una universidad pública e hizo un Erasmus en Niza. Como muchos otros estudiantes.

Los comentarios centrados en sus estilismos más que en sus ideas y opiniones políticas

No podemos olvidar el día que El Periódico realizó un artículo sobre la política catalana en la que se centró en las opiniones de los hombres y...en los looks de las mujeres. Algo que Inés Arrimadas no dudó en denunciar vía Twitter.

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Ya han pasado casi dos años de este artículo tan sexista, que puso de manifiesto un viejo periodismo en el que parece que las mujeres son meros adornos y no personas capaces de hacer o decir algo importante. Pero hoy en día sigue ocurriendo demasiado a menudo.

Le desean "una violación en grupo"

Puede que este sea el episodio político más escandaloso en cuanto a sexismo. No solo porque le desearon algo tan grave como una violación en grupo, sino porque fue otra mujer la que se lo deseó. Una muestra de odio que puso a todos los políticos y usuarios de Twitter del mismo lado, sin importar las ideologías.

El de Inés Arrimadas no es un caso aislado. En general, a todas las mujeres políticas de este país se las minimiza y reduce a su físico, bien sea por "feas", "viejas" o "guapas". Algo que no ocurre con sus compañeros de trabajo masculinos. Y a pesar de todo, este trato no le ha impedido ganas el voto útil en Cataluña.

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