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Vivimos inmersas en la era de la nostalgia y todo, desde las series de televisión (‘Stranger Things’ es una oda a los 80) hasta la moda —hemos perdido la cuenta de los revivals que llevamos—, nos manda el mensaje de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Incluso Facebook tiene nostalgia de sí mismo y nos recuerda, de vez en cuando, fotos de hace años para provocar en nosotros ese comentario de “good old times (más emoji con los ojos en forma de corazón)”.

Pero, ¡un momento! ¿Seguro que cualquier época pasada fue mejor? Eso mismo te has preguntado al despertarte, mirar el móvil, abrir Facebook y ver una imagen de tu primera cena con tus compañeras de universidad. “Madre mía, qué pintas”, has pensado al verte emperifollada como si fueras a presentar tú la gala de Nochevieja o a dar las campanadas desde la Puerta del Sol. No llevabas capa, pero solo te faltaba eso.

La madurez fashion, afortunadamente, también se coge con los años. Si hace tiempo veías imprescindible invertir en ese vestido que “lo tenía todo” (literalmente: terciopelo, lentejuelas, transparencias y raso), ahora te piensas concienzudamente si comprar ese vestido rojo de Desigual con el que triunfarías en la cena de la empresa.

“Es que esto, ¿cuándo me lo voy a volver a poner?”, te planteas. Ahí, amiga, es donde una fashionista como tú demuestra lo que vale. Porque aprovechar prendas supuestamente nocturnas para el día a día es más fácil de lo que parece. Hasta ese vestido rojo con el que no paras de soñar (en serio, si te has despertado pensando en él tres veces, es el vestido de tu vida) puede tener su versión working girl.

¿No te lo crees? Te lo vamos a demostrar: verás que esas piezas festivas tienen vida más allá de los saraos navideños. Y nunca está de más llevar puesto un toque arreglado en estas semanas de celebraciones: no sabes cuándo unas cañas afterwork pueden terminar en una juerga por todo lo alto.

En Navidad hay que brillar. Y punto

Si hay una época del año en la que podemos dejar que nuestro armario derive hacia la fantasía y el exceso, esa es la Navidad. Más allá de las lentejuelas, tejidos como el lamé y monos como este plateado de Desigual nos permiten, aunque sea por unas horas, imaginar que estamos a punto de entrar al legendario Studio 54 a bailar con Mick Jagger y Patti Smith.

De vuelta a la tierra y a los días normales, ¿qué hacemos con una prenda así? Ponerle un jersey de punto encima y cambiar los taconazos por unos mocasines. Piénsalo: si la tarde se alarga y terminas mano a mano con tu mejor amiga en vuestro bar favorito, tendrás el look festivo listo solo con quitarte el jersey. ¿Lista para cantar ‘Because the night’?

El denim nunca está de más

No te pudiste resistir. Viste esa blusa semitransparente, con fondo negro y detalles en blanco, y caíste rendida. Tranquila, no has mordido una manzana envenenada, sino todo lo contrario: acabas de dar con una de esas prendas que, sin quererlo, te soluciona los eventos inesperados, las cenas familiares y las citas para las que no sabes qué ponerte.

¿Quieres un estilo formal? Combínala con una falda de tubo. ¿Un aire roquero para inaugurar las fiestas? Falda de cuero. ¿Una merienda con tu familia (sobrinos incluidos)? Unos vaqueros de talle alto. Porque el denim nunca falla y es el recurso perfecto para rebajar el tono formal de cualquier prenda.

Sneakers all day

Hay dos tendencias actuales que nos fascinan con especial énfasis a las arriesgadas fashionistas que paseamos por estos lares. La primera, la moda de las mezclas locas (nuestras madres siguen sin entender que nos pongamos la falda de leopardo con el abrigo de rayas); la segunda, la tendencia de llevar zapatillas con todo.

Esta última es perfecta para restar seriedad a ese vestido negro de mangas de guipur acampanadas que te tiene encandilada. Quien diga que los LBD son aburridos, no ha visto a tu nueva pareja de baile. Y quien diga que semejante vestidazo solo es apto para las noches que terminan con media docena de churros compartida con tus amigas, tampoco.

A esa vocecilla incrédula solo tienes que enviarle un whatsapp con tu look de vestido y sneakers para convertirla a la religión del sport chic. ¡Ver para creer!

¿Amistades peligrosas? ¡De eso nada!

Cuando te iniciaste en el mundillo de las tendencias, aprendiste reglas como que “no hay que combinar demasiados tejidos diferentes”. Pero hoy, tu espíritu revolucionario echa por tierra esos dogmas.

Por eso, no tendrás miedo alguno a combinar tejidos supuestamente reservados a la noche (como el terciopelo o el tul) con otros más bien diurnos como el algodón.

Esa falda midi plisada y con hilos metalizados que te guiñó el ojo desde el escaparate es perfecta para la cena de tu despacho con un top negro. Pero también será ideal para una comida con tus suegros con un suéter gris y unas bailarinas o para ir al cine con una chupa de cuero y botines calcetín. Mil y una maneras de sacar partido (ahora y durante todo el invierno) a tu capricho del mes.

Porque la Navidad es el tiempo de las sorpresas y la ilusión, sí, pero también el tiempo de tener algún detalle con nosotras mismas. Mucho mejor si es en forma de look que podamos llevar en las múltiples celebraciones que se avecinan. Y es que, en estas semanas, el plan es que no hay plan. Pero nosotras siempre estamos preparadas para brillar (y disfrutar) en lo que surja.

Imágenes | Desigual

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