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Hubo un tiempo, en los años 70, en el que la isla de Ibiza se convirtió en el principado del movimiento hippie y su trono estaba ocupado por Smilja Mihailovitch. Esta “princesa” yugoslava encontró en la indumentaria tradicional de la isla balear el paraíso de la libertad, la sensualidad y la femineidad.

Enamorada de las siluetas y los tejidos propios de la artesanía ibicenca, Smilja se convirtió en la máxima embajadora del que sería el llamado estilo adlib. Los ropajes típicos de los payeses fascinaron a los recién llegados hippies. Deseando perder de vista las rígidas convenciones de la época, hicieron suyos los modos de vestir de los ciudadanos de la isla, que cedieron encantados su tradición a la modernidad.

Así fue como lo nuevo y lo de siempre se dieron la mano y crearon un estilo que, décadas después, sigue vivo y consigue, verano tras verano, llevarnos de viaje a aquella Ibiza setentera que nunca pasará de moda. Smilja plasmó el espíritu libre de esos años mejor que nadie: “viste como quieras, pero con gusto”. Elige, complementa, reinterpreta, haz tuyo, y siempre, siempre con tu propio criterio como mejor guía.

Siluetas amplias y patrones fluidos que insinúan, sugerentes, el cuerpo femenino. Tonos blancos que reflejan la luz y se sincronizan con el radiante sol balear. Las faldas que rozan los tobillos y juegan con la arena y el viento en los cálidos atardeceres veraniegos. Los encajes. Los estampados batik de alma mediterránea.

Los vestidos que combinan piezas de ganchillo con otras de lino fresco y casi transparente. Todos estos elementos, presentes en la última colección de Desigual, son los ingredientes clave de la moda adlib, aquella que tomó el nombre de la expresión latina “ad libitum”, cuyo significado no podía reflejar mejor la esencia de este estilo: “en libertad”.

Smilja fue mucho más que una gran embajadora del nuevo estilo isleño. Fue una visionaria que vio en aquella incipiente moda teñida de blanco una oportunidad económica para la isla y el amanecer de un modo de vida y una filosofía que tardarán mucho tiempo en ver ponerse el sol.

Logró poner Ibiza en el mapa de la moda, el estilo y el glamour. Ya nadie entiende los días de verano sin vestidos blancos en la maleta. Las alpargatas de cáñamo y los sombreros de paja son un must en toda escapada que se precie. Las blusas de canesú que captaron las miradas de todas las visitantes a Ibiza en los tempranos 70 son hoy un imprescindible de las jornadas de playa. Todas ellas tendencias que, a día de hoy, son imprescindibles en cualquier colección de verano, como la de Desigual.

Las reinterpretaciones y vueltas de tuerca a una moda atemporal, cómoda y cargada de libertad, energía y fuerza se suceden cada verano. Porque para los días en los que caminar por la playa es nuestra única ocupación, para las noches eternas que pasamos bailando hasta el amanecer, para las tardes de montar en bici y tomar helados junto al mar, o para los paseos por los mercadillos hippies en busca de pulseras y anillos con los que adornar nuestras manos ya morenas… ¿hay un look mejor que el ibicenco?

Esta temporada Desigual ha hecho suyo el estilo adlib. Respetando su esencia —la naturalidad, la amplitud y los tejidos naturales—, y dándole un aire divertido y desenfadado, nos encontramos con una colección en la que se dan la mano las prendas ibicencas más emblemáticas.

Uno de sus principales atractivos es lo sencillo que es combinarlas. Bastará con acompañar un vestido blanco de lino con un bolso de rafia, un sombrero y unas alpargatas de cáñamo para tener un look de día que nos valdrá tanto para ir al chiringuito después del primer baño como para montar en barco a la puesta de sol.

Unos pantalones amplios claros, una blusa que deje nuestros hombros al aire, unas sandalias planas y una cesta de mimbre nos harán sentir como una Jane Birkin moderna que pasea por calles empedradas de un pequeño pueblo del mar Mediterráneo. ¿Y qué vestir para una noche de fiesta entre amigos escuchando los greatest hits de la temporada? Una falda larga, unas cuñas de madera y un clutch de aires bohemios serán nuestros mejores aliados.

Con shorts, minifaldas, sombreros, capazos, blusas de largos infinitos, tops sin tirantes o trikinis de escotes fabulosos, la única norma para lucir bien el estilo adlib es apropiarse de él y, en un ejercicio de buen gusto, como pedía Smilja, vestir como se quiera. Porque el verano es un lienzo en blanco en el que pintar aventuras e historias inolvidables. Como los looks ibicencos de Desigual.

Imágenes | Desigual

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