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Zonas "clave" que solemos olvidar al aplicar las cremas de tratamiento

Zonas "clave" que solemos olvidar al aplicar las cremas de tratamiento
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Hay unos puntos de vuestra piel, especialmente vulnerables al paso del tiempo, a los que no se suele dar la atención debida. Se trata de unas zonas concretas, fácilmente visibles durante todo el año y muy sencillas a la hora de tratar, pero que bien por despiste, falta de conocimiento o atención se suelen olvidar ¿Vosotras las cuidáis?

Primero, la forma

He oído muchas veces decir que no conviene aplicar directamente las cremas sobre el rostro o la piel, que lo idóneo es calentarlas en la palma de las manos mediante un masaje suave y luego extender sobre la zona a tratar. En el pasado no podía evitar pensar en esta sugerencia como una “atrocidad”, como la posibilidad de que la crema se perdiera entre mis manos antes de llagar al rostro, pero el tiempo y la experiencia me han enseñado que estaba equivocada.

Ahora sé que las palmas de las manos por la estructura de su piel no tienen capacidad de absorción, así que la crema nunca se pierde al masajearla o calentarla entre ellas. Esta preparación hace que la sustancia se extienda mejor y se aproveche más, favoreciendo, además, la absorción del producto.

No olvidar unas zonas clave

Cuando nos damos nuestras cremas de tratamiento para el rostro deberíamos observar si llegamos a todos los lugares que podemos tratar con ellas, porque muchas veces no es así. Hay zonas que, por su naturaleza, delatan el paso del tiempo antes que otras, y podríamos ralentizar su deterioro simplemente con atención ¿Algunos?

Los lóbulos de las orejas están expuestos al peso de los pendientes y tirones, ¿no os habéis fijado en mujeres mayores con los lóbulos sin firmeza y muy deteriorados? Una manera de evitarlo y prevenirlo es dar nuestra crema hidratante, suero o reafirmante en esa parte cada vez que tratamos el rostro. Además no olvidéis llevar la crema hasta el nacimiento de la oreja (unión del rostro con esta), entrecejo, debajo de la barbilla y contorno de labios. Aunque no lo creáis no somos tan minuciosas en la práctica y son puntos muy proclives a formar arrugas.

El cuello es “el principio del fin”, y sin embargo hasta que no comenzáis a ver su deterioro, la mayoría no actuáis. Solo debéis extender suavemente la crema de tratamiento a esta parte si sois muy jóvenes. Con el tiempo una crema específica para cuello y escote es lo idóneo. Es muy sencillo, al aplicar la crema en el rostro solo basta recordar extender la crema, hacia el cuello, escote y hacerlo en toda su extensión; también en los laterales, debajo de las orejas.

¿Otros puntos importantes?

Los codos, definitivos a la hora de saber la edad de una mujer, la parte interior de los antebrazos y cara externa de las axilas, estos últimos tienen una piel muy fina y proclive a la falta de firmeza. El dorso de las manos es muy fácil de tratar, el último paso cuando quedan restos de crema en vuestras manos, sería pasar cada palma por el dorso de la otra.

Podemos extender las cremas de tratamiento corporal a estos puntos, pero una buena idea que yo practico cuando se trata de los codos o esta parte delicada de los brazos es la de utilizar muchas de las muestras que nos dan en ocasiones y que para nuestro disgusto no son las idóneas para nuestro tipo de cutis.

Aunque lo ideal es cuidar todo el cuerpo, hay que reconocer que en invierno nos abandonamos un poquito, por eso os he recordado los puntos que siempre hay que tener más en cuenta, fundamentales a la hora de estar deslumbrantes y superar con éxito cualquier salida inesperada y la puesta de cualquier prenda. Imágenes | Free People

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