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Este diseñador japonés hace ropa que pueden llevar dos personas a la vez. Y no, no es por razones sexuales
Arte

Este diseñador japonés hace ropa que pueden llevar dos personas a la vez. Y no, no es por razones sexuales

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Akihide Nakachi es un diseñador que ha llevado el twinning a su máximo exponente. Y es que sus prendas no pueden ser llevadas por una sola persona, si no que requieren de dos individuos para lucirlas en todo su esplendor. Así, el artista japonés ha dejado a un lado la moda tradicional para crear abrigos, vestidos y trajes pensados para no estar nunca solo.

La conexión humana hecha moda

El diseñador japonés estudió psicología y moda, trabajando en el pasado para Yohji Yamamoto y Comme de Garçons. Así, los conceptos filosóficos de dualidad y humanidad están muy presentes en sus colecciones. Una chaqueta conectada al cuello, un abrigo que parece una tienda de campaña o un traje de chaqueta cuyos bolsillos son inalcanzables para el que lo lleva, pero muy cómodos para que quien lo abrace puede guardar ahí las manos. La finalidad está clara y él la corrobora:

"Quería hacer prendas que hagan sentir la calidez de los seres queridos, pero también la soledad que se siente cuando no están cerca."

Al primer vistazo, el hecho de compartir ropa puede tener cierto aire de sexualidad. Porque va mucho más allá de dejarle a una amiga tu vestido favorito. Se trata de que otra persona "invada" lo que llevamos puesto, compartiendo esa burbuja de espacio personal con alguien más. Un gesto tan íntimo como el de meter la mano en el bolsillo de nuestra pareja en invierno.

Sin embargo, sus intenciones no son sexuales en absoluto. Más bien psicológicas, generando esa sensación de calma y tranquilidad que produce estar con alguien con quien te sientes cómodo en un espacio reducido. Como esa seguridad que se siente cuando eres niño y te metes "debajo de la falda de tu madre", siendo esta falda hecha literalmente.

Una inspiración muy íntima y atípica en el universo japonés

Uno de los elementos que más llaman la atención de esta colección es que Akihide Nakachi tomó su inspiración de imágenes de parejas en actitudes muy íntimas y cariñosas. Dos personas fundidas en un abrazo, sentadas una sobre otra, cogidas de la mano. Una visión que a nosotros nos puede parece común, pero que no es fácil de encontrar en el Japón tradicional.

En Oriente las personas suelen reducir sus muestras de afecto en sociedad, reservándolas para la intimidad. Así, las propuestas de Nakachi rompen la dicotomía entre público y privado con una declaración de intenciones. No son "solo" ropa. Son prendas pensadas para vestirse en lugares visibles pero recreando situaciones personales. Y requieren una sincronización, una conexión única que permita a esos dos individuos dentro de un mismo abrigo moverse.

La meta conceptual que se aleja del street style

Ya hemos visto el twinning puesto en práctica con éxito en el street style. Es una forma de expresión, llevando la misma ropa que tu mejor amiga, novio o compañero. Algo que muchas parejas de celebrities hacen a menudo. Pero lo de Nakachi va un paso más allá: no compartes estilismo, compartes tela.

La moda se concibe como una vía para expresar individualidad y diferenciarnos. Pero el diseñador la ve más bien como una forma de expresar dualidad, la necesidad humana de una conexión social. Por eso, sus prendas son este vínculo llevado al extremo, la ruptura total de que la ropa es una barrera personal. Aunque no con cualquiera.

"Por supuesto, no invitas a cualquiera dentro de tu abrigo. Solo a alguien con quien te sientes conectado."

No es moda viral, es arte fashion

Nunca debemos entender las colecciones de Akihide Nakachi como diseños prácticos que lo petarán entre las influencers en la próxima Fashion Week de Tokio. Es una forma de arte visual, marcada por su significado y belleza conceptual. No es el primero en hacerlo, ya hemos visto en otras ocasiones las batamantas de dos o jerséis de lana con dos plazas. Pero eran diseños divertidos y muy locos sin ninguna profundidad detrás, que es lo que Nakachi se ha encargado de aportar.

No es Zara, es tejido construido para impactar al espectador, como un cuadro de Van Gogh en movimiento. Una metáfora fashion en la que la moda se convierte en un reflejo del contacto humano más bello e íntimo.

Fotos | @akihidenakachi.

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