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Tienes 30, pero tu piel refleja 50. ¿De verdad sabes cuántos años tiene tu rostro?

Tienes 30, pero tu piel refleja 50. ¿De verdad sabes cuántos años tiene tu rostro?
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La piel es un libro, el libro de tu historia incluso antes de que nacieras. Genética y factores extrínsecos son los dos ejes que escriben el hoy y el ahora en ella. Mirándola muy de cerca puedes leer pasado, presente y un futuro en el que todo lo que haces, cuenta.

¿Cómo datamos una piel?

La datación de una piel a simple vista es una valoración muy subjetiva, basada en signos superficiales que todos podemos observar y que tiene un margen de error considerable. No obstante existen varias señales que todos consideramos de forma común: piel fina, arrugas, flacidez, manchas y sequedad.

Las primeras arrugas no tienen lugar por la pérdida de ácido hialurónico y colágeno, sino por la propia acción de los músculos faciales

Sin embargo, si estudiamos la piel de forma más exacta y ampliada, la histología es esa ciencia que permite una evaluación infinitamente más objetiva y detallada. Este método consiste en visualizar la piel al microscopio, por lo que podemos observarla al completo y con todo detalle, célula a célula. No se aplica en la práctica habitual, pero sí que nos ha permitido averiguar muchas de las causas y consecuencias que diferencian una piel de 30 de una de 50.

Las primeras arrugas no tienen lugar por la pérdida de ácido hialurónico y colágeno, sino por la propia acción de los músculos faciales; surgiendo en primer lugar en la dermis y ascendiendo por completo a lo largo de todas las capas de la piel generando el famoso surco, que da un aspecto irregular. Por lo que a los 30 años éste factor, y la exposición solar desde la infancia, son hasta un 80% la causa responsable de que una piel parezca de mucha más edad de lo que le corresponde.

Edad Piel

Tu piel envejece y estas son las causas

Si observamos la piel a muchos aumentos, vemos claramente cómo una piel joven y madura presentan diferencias muy llamativas. La piel madura y envejecida presenta capas mucho más finas y con sus componentes disminuidos y distribuidos de peor forma.

La piel madura y envejecida presenta capas mucho más finas y con sus componentes disminuidos y distribuidos de peor forma

En la parte más profunda o hipodermis, se ve la pérdida de tejido graso, la cual es el cimiento de toda la arquitectura de la piel. En la media o dermis observamos pérdida de estructura y elasticidad, ya que las proteínas que la forman (elastina y colágeno) disminuyen en cantidad y pierden calidad, dando irregularidad a toda la estructura.

Por último, en la epidermis encontramos que en su parte más externa o estrato córneo, las capas superficiales de células muertas y queratina se disponen de forma desordenada y más irregular, que sumado a la falta de lípidos y ceramidas dan ese aspecto más áspero y seco.

Cuidados Piel

Hacerse mayor es darse cuenta de esto

Todo este proceso hace que identifiquemos una serie de consecuencias naturales y que todos reconocemos como señales que asociamos con una piel de una u otra edad a la hora de diferenciarlas:

  • Piel más fina: un hecho fisiológico e inevitable que tiene lugar por la disminución de renovación celular en cada capa, y que no podemos evitar. La mejor forma de mejorar este problema es con el uso de cosméticos que la protejan y actúen como escudo.
  • Arrugas y líneas de expresión: esos consabidos surcos en la superficie de la piel que asociamos con la edad. Entre sus múltiples causas están la propia gesticulación facial, exposición solar y la mala alimentación.
  • Pérdida de firmeza: lo que desemboca en una piel flácida y poco elástica. Tiene lugar principalmente por la disminución progresiva de síntesis de ácido hialurónico, colágeno y elastina. El sol también tiene su culpa en este proceso.
  • Hiperpigmentación o manchas: que tienen lugar principalmente por la exposición solar y que no son sino el reflejo del daño que hemos causado en capas profundas de la piel.
  • Sequedad y falta de luminosidad: por la disminución de producción grasa en las glándulas sebáceas, la disminución de actividad de las glándulas sudoríparas, así como la disminución de una correcta vascularización de los capilares subcutáneos.
  • Otros signos: capilares dilatados o telangiectasias, manchas o púrpura senil, verrugas…
Piel Joven

El secreto de una piel joven

Toda piel que se mantenga joven ha llevado una correcta prevención a lo largo de su vida. No podemos parar el proceso de envejecimiento, pero podemos envejecer de forma sana y que con ello los signos de la edad aparezcan de forma más lenta y suave.

El principal enemigo de la piel es el sol. No sólo por el efecto de las quemaduras, sino por los radicales libres que genera la exposición a la radiación ultravioleta

Si establecemos un ranking de factores determinantes, el principal enemigo es el sol. No sólo por el efecto de las quemaduras, sino por los radicales libres que genera la exposición a la radiación ultravioleta (UV). Cada quemadura y exposición intensa y excesiva genera una cicatriz en las capas más profundas de la piel, que puede dar lugar a manchas y mutaciones. Por eso, a largo plazo más vale lucir una piel pálida, que temporalmente bronceada.

Por supuesto no podemos infravalorar el poder de la genética: está demostrado que la piel gruesa y grasa está más protegida que la que es fina y seca. Su estrato córneo actúa como un auténtico escudo antienvejecimiento. Esta es la mejor baza de la piel del hombre frente a la mujer, junto a los factores hormonales.

Términos como “reactividad”, “irritación” o “hipersensibilidad” seguro que son algunas palabras que te sonarán y verás de forma relacionada. Esa piel de porcelana que resiste a los años no suele irritarse y se mantiene de forma estable todos los días del año. La piel perfecta es un mar en calma.

La “piel modelo” se caracteriza porque la persona que la lleva tampoco sufre cambios drásticos en el peso, ni pasa por los efectos del estrés o la falta de sueño. Se mantiene en equilibrio a lo largo de su historia.

Mujer Joven

Las personas de piel blanca y ojos azules, no tienen la genética de su lado, sufren más el paso de los años y por eso deben prestar especial cuidado a sus hábitos. Por lo que en este sentido la piel oscura gana la batalla contra el paso del tiempo, ya que se broncea siempre y se quema nunca. Son pieles que no recurren a horas de exposición solar para broncearse y si lo hacen, no sufren los efectos no deseados.

Los rasgos ovalados y suaves forman la arquitectura perfecta para un buen envejecimiento, gracias a tener una estructura poco pronunciada que hará que la piel se arrugue menos

La propia anatomía genera también diferencias, por meras cuestiones físicas y mecánicas. Los rasgos ovalados y suaves forman la arquitectura perfecta para un buen envejecimiento, gracias a tener una estructura poco pronunciada que hará que la piel se arrugue menos.

Los labios carnosos, por otro lado, son un claro signo de juventud. Con los años perdemos ácido hialurónico y colágeno, pero si cuentas con un buen reservorio en tus labios, el aspecto con el paso de años será más joven que si partimos de un labio fino.

Y por supuesto, todos los mecanismos internos del propio organismo influyen de forma muy decisiva. Los cambios hormonales son otro factor importante a tener en cuenta, y es que no sólo afectan en la mujer a lo largo de toda la vida una vez iniciada la pubertad, sino que la falta de estrógenos a partir de los 40 años causan una menor síntesis de colágeno. Un problema que tampoco afecta de igual forma a los hombres.

Para que una piel se conserve más joven, hay una serie de hábitos indispensables:

  • Desmaquillar la piel: realiza la doble limpieza cada noche y límpiala de impurezas. Está demostrado que una piel no desmaquillada envejece a un ritmo muy acelerado.
  • Exfoliar: necesitas exfoliar, sí, pero acorde a las necesidades de tu piel. Una exfoliación excesiva irrita y una falta de exfoliación hace que los cosméticos no actúen al máximo.
  • Hidrátala en su justa medida: con cosméticos que hagan retener el agua de la piel así como cuidarla y protegerla del exterior. El equilibrio es la clave.
  • Protegerla del sol: ya sabes que es el paso más importante de toda rutina puesto que es el factor envejecimiento número uno. Si quieres mantenerla joven, es imprescindible que la protejas con un factor de protección adecuado a tu fototipo y a la actividad que vas a desarrollar. Recuerda: tienes que aplicarlo 45 minutos antes de exponerte y posteriormente debes ir reaplicando.
  • Bebe agua y lleva una alimentación saludable: la falta de agua, de alimentos ricos en vitaminas, grasas omega 3 y antioxidantes puede ser crucial.
  • Evita hábitos perjudiciales: dormir poco, beber alcohol y fumar son unas de las principales causas de envejecimiento prematuro, no lo olvides.
  • Practica actividades deportivas: el deporte aumenta el flujo sanguíneo y elimina toxinas y radicales libres. Además estimula la producción de endorfinas, que no sólo nos hacen sentir mejor, sino que retrasan el envejecimiento. No dejes pasar el día sin dedicar al menos 30 minutos al ejercicio de tu cuerpo.
  • Desconecta y sé feliz: el estrés y la falta de plenitud no sólo acelera el envejecimiento, sino que añade años a la expresión facial.
Ultimune Serum Shiseido

Un gran aliado contra la edad: refuerza tu rutina facial

Para que una piel no luzca más edad de la que tiene, es importante prevenir día a día su evolución haciendo un buen uso de los últimos avances en cosmética.

Tras 20 años de investigación se ha confeccionado en los laboratorios Shiseido el Ultimune Complex, que es capaz de participar en la función de las células de Langerhans haciendo que su función defensiva se potencie. Con el uso continuado se percibe una mejor apariencia y textura de la piel, además de prevenir los síntomas de envejecimiento.

Ultimune para rostro y Ultimune Eye preparan de este modo la piel para que todos los cosméticos que incluyes en tu rutina actúen con más fuerza y eficacia, sin importar la edad o el tipo de piel que tengas en el tiempo presente.

Refuerza la rutina facial y escribe la historia del futuro en la piel del presente.

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