A Rosie Huntington-Whiteley le pasa un poco como a Miranda Kerr: que de profesión son técnicamente modelos, pero no pertenecen a la élite de maniquíes que dominan el mundo de la moda. Ellas son más chicas Victoria y menos de belleza rara. Menos trendsetters hasta la médula y más de estilo convencional. Rosie me gusta especialmente porque dentro de lo comercial es especialmente hábil para combinar prendas e inventarse estilos.
No es Sasha Pivovarova con sus estrañas mezclas eslavas, ni Freha Beja con su deje siempre andrógino. No tiene las rarezas estilísticas de Coco Rocha o tira de punk divertido a lo Chanel Iman. Pero me gusta. Porque es british en su justa medida.







