A la Semana de la Moda de Nueva York siempre se le acusa de ser demasiado comercial, de pensar en vender más que en innovar, en arriesgar y en marcar tendencias. Pues bien, hoy tenemos las pruebas de que muchos diseñadores se dedican a repetir propuestas de otras temporadas de diseñadores que presentaron sus propuestas en Paris y Milan.
Una vez que la calle ya ha asimilado la nueva tendencia, que hemos visto llevarla a los trendsetters que primero adoptan todas las propuestas innovadoras, Nueva York engulle la nueva tendencia, la mastica y la devuelve a la pasarela más apta para todos los públicos, más fácil de vender.
Incluso el enfant terrible de Nueva York, al que todos admiran, que siempre nos aparece rompedor y con alguna locura nueva, incluso Marc Jacobs, repite propuestas de otros diseñadores como Lanvin o Calvin Klein.






