
Cuando una persona normal salta a la fama es díficil balancearlo, es díficil salir de lanónimato a ver tu rostro en miles de lugares, revistas, televisión, espectaculares; esto le sucede a diario en todo el mundo a cantantes y actrices o a “famosetes”. Sin embargo, es todavía más díficil cuando vives en medio de la sabana africana y todo el mundo conocido se reduce a tu ganado y ni de lejos sabes lo que significa ser el rostro de una campaña internacional de marketing.
Esta es parte de la historia de Keseme Ole Parsapaet, por supuesto que nadie recordará su nombre, pero si les digo que es el modelo maasai que apareció con Gisele Bundchen en una campaña internacional e incluso en las páginas de Vogue a casi nadie le es desconocido.
Sin embargo, el joven proveniente de un pequeño pueblo llamado Oloomunyi, a las afueras de Nairobi, nunca tuvo que lidiar con el problema de la fama, pues para él la experiencia fue grata pero nunca quizo convertirse en un modelo a tiempo completo y tras la sesión de fotos en Londres con la top model volvió a su pueblo a seguir cuidando sus cabras.






