
Una de las épocas que todos esperamos dentro del mundo de la moda es cuando las marcas deciden disminuir sus precios y ponerlos más accesibles para el público en general. Es el mejor momento para hacernos con el conjunto que hemos estado mirando durante un tiempo pero que por uno u otro motivo (generalmente por su alto precio) no nos hemos acabado comprando.
Así que hasta hoy, cuando llegaba el 7 de enero, pasábamos de nuevo por la tienda a ver si seguía a la venta (ese es otro problema) y en cuánto se había quedado el precio final. Pero eso hasta hoy, porque en los últimos años ya algunas marcas se habían ido olvidando de esa fecha y habían anticipado las rebajas un poco, con pequeños descuentos para tentar a los deseosos de menores precios. Aunque lo que estamos viviendo este año ya no es normal, las rebajas no sólo se han adelantado unas semanas sino que encima con grandes descuentos.
¿Y todo esto a qué se debe? La respuesta que todos ya tendréis en la cabeza es la manida crisis. Pues sí, la crisis y todos sus efectos está volviendo loco al mundo de la moda. Las tiendas tienen sobrestock vayas donde vayas. Y eso no es bueno para ellas, ya que, como es lógico, tienen que hacer frente a unos pagos por haber producido esas prendas que si no se venden producirán pérdidas. Pero además viene el problema del almacenaje. Hay que hacer frente a más gastos porque no hay espacio para todo. Es un círculo vicioso, donde los consumidores podremos salir ganando como nunca.







