
Que el estilo de la Princesa Letizia ya ha cambiado, es un hecho; si hasta hace poco era la Infanta Elena la que recibÃa los mayores piropos, merecidos, por otra parte, porque aquella capa fúcsia de Christian Lacroix que llevó al enlace de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson, ha quedado para la posteridad, y solo por mencionar un ejemplo, aunque justamente en esa misma boda doña Letizia se presentaba en sociedad y deslumbraba de rojo frambuesa con un preciosÃsimo vestido de Lorenzo Caprile, por otra parte, muy criticado por ser demasiado escotado para un enlace nupcial.
Pero ahora es la consorte de S.A.R el PrÃncipe Heredero la que copa todas las portadas y acapara toda la atención, en solitario, y por derecho propio: desde que la revista Vogue la eligira como una de las más elegantes, notÃcia de la que nos hicimos eco aquà los primeros, no ha parado de ascender: la revista Vanity Fair la incluÃa en la sagrada lista de mejor vestidas y nuestra Princesa parece querer estar a la altura ya que su evolución estilÃstica es más que evidente, y muy celebrada entre todos aquellos que pensamos que ha sido para bien y mejor.
Y para muestra un botón, si nos atenemos al vestido que lució ayer mismo en la inauguración de los Juegos OlÃmpicos celebrada en el nido de pájaro de PekÃn, sobran los comentarios; doña Letizia por fin ha decidido sacar provecho a su comentadÃsima delgadez y ya no se hecha encima años, ni kilos, está estupenda dentro de los lÃmites de lo poltÃcamente correcto.
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