
Los premios Goya no son ni de lejos mis premios preferidos, aparte de que la Gala me aburre soporíferamente, su alfombra verde suele destacar por los tropezones estilísticos de la mayoría de nuestras excelsas actrices, porque desde luego, el talento, parece que sí está reñido con el buen gusto.
El más difícil todavía cuando se acercan febrero y los Goya, es descifrar un ránking de mejor vestidas, porque los patinazos, y no aquellos debidos a la lluvia ni a la nieve, están a la orden del día, y es una pena, porque con la cantidad de diseñadores buenos que hay en este país, porque haberlos hailos, parece que nuestras celebrities se ponen de acuerdo para desprestigiarlos, así que es mejor que tiren de creador internacional y así al menos la culpa se reparte.
Aunque entre despropósito y despropósito siempre hay tiempo para algún acierto que otro.






