
No sé qué pasa últimamente con el estilo de las famosas más jóvenes, pero cada vez caen más en el desastre total. Eso de ir de rebeldes porque sí no me termina de convencer. Y menos cuando hasta hace dos días te hacías llamar Hannah Montana, y hay diarios, almohadas y micrófonos rosas con tu nombre y tu cara estampada en ellos. Así que este cambio radical de Miley Cyrus suena raro. Y estos experimentos semi-góticos van directos hacia la más absoluta catástrofe.
En fin, esperemos que sepa reconducir su estilo hacia una cosa intermedia. No se trata de vestirte con 18 años de vieja prematura, pero este estilo entre rockero, punk, grunge tan forzado es un horror.
Y es que casi todas las niñas que empezaron triunfando con Disney acaban fatal. Pensad en Britney Spears, o en su hermana, que protagoniza una serie de ñoña de Disney y ha tenido un hijo con 16 años. O Lindsay Lohan. Con lo mona que estaba en Herbie o en Tú a Boston y yo a California, con sus pecas y su melena pelirroja y miradla ahora, peor no puede vestir. Totalmente descarriada.















