Lo de las tendencias y sus coincidencias es a veces un misterio mayor que el de la isla de Lost, y es que, a que los diseñadores se solapen y presenten tejidos, colores, materiales, largos, motivos, en definitiva looks parecidos creando tendencias, se suma que de un año a otro, esas mismas tendencias estén prácticamente pensadas para mutar en patrones que sean una continuación lógica. Me explico: ¿Que un año el tono del verano es el blanco? Al siguiente es el nude (y subiendo en la paleta de colores). ¿Que un verano se lleva el look militar? Al siguiente triunfan los aires misioneros.
Es decir, aunque muchas tendencias se mantienen, porque encuentran su sitio, se repiten y al final se convierten en clásicos, la mayoría de ellas: o se rompen de una temporada a otra a través de elementos antagónicos, o se perpeteuan en forma de prolongación o de exploración de una rama diferente.
Es el caso por ejemplo del print tropical, una de las claves de la primavera-verano 2009, que esta primavera-verano 2010 se transforma en print natural.








