Desde que la Comunidad de Madrid inició su lucha contra la anorexia sobre las pasarelas se han ido sucediendo diferentes iniciativas a nivel internacional para conseguir que las modelos que salen a desfilar tengan un aspecto saludable, o que, por lo menos, no tengan un aspecto enfermizo. Tras Madrid, Brasil e Italia fueron los siguientes en adoptar normativas similares a las de la Pasarela Cibeles.
No se han sumado ni el Consejo de moda británico, ni el Consejo americano de Creadores de Moda, ni la Federación de moda de Francia, que se han limitado a establecer códigos llenos de buenos consejos con el fin, imagino, de parecer que toman medidas al respecto. Digo esto porque hasta que las exigencias a las modelos en la Pasarela Cibeles no saltaron a la prensa internacional, provocando la aparición de varios artículos en los que se denunciaba la excesiva delgadez de algunas modelos, ninguno de estos organismos se había pronunciado sobre el asunto.
Ahora la noticia en España es la que la Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha conseguido llegar a un acuerdo con los principales fabricantes de moda (El Corte Inglés, Inditex, Cortefiel y Mango) y la Asociación de Creativos de Moda, presidida por Modesto Lomba, para homogeneizar las tallas de ropa en España. La intención de llegar a este acuerdo se anunció en abril como una medida para promocionar una imagen física saludable. Dudo que se consiga una imagen física saludable con esta medida, que, por otro lado, más que una medida contra la anorexia, debería ser un derecho del consumidor. Si los zapatos, los sujetadores, las tuercas y las pilas, las bombillas, y un montón de cosas más están homologadas ¿por qué no la ropa?






