A Emily Blunt, inglesa de nacimiento y de tan solo veinticinco años, todos la conocemos por su entrañablemente arisco personaje de Emily en El Diablo se viste de Prada, y más recientemente por su estirado papel en una película que si no habéis visto os recomiendo, The Jane Austen Book Club, está estupenda en él y recuerda a una joven Coco Chanel en versión profesora de francés.
Francesa pero de verdad es Marion Cotillard, única ganadora como mejor actriz en la historia de los Oscar por una película no americana de presupuesto, y encima, emulando a la gran Edith Piaf.
Ambas son jóvenes, de corta carrera pero de atractivo muy especial; blancas de tez, oscuras de pelo, y de ojos claros, tienen esa belleza clásica y poco artificial que tanto escasea en un panorama plagado de rubias oxigenadas y de dudoso talento.



Lo dicho, El Diablo Se Viste De Prada será una película chorra como ninguna, y a estas alturas debéis estar hartos de oírme hablar de ella, pero ¡hey! parece divertida y mostrará muchos modelitos deseables de Prada – entre otros diseñadores – así que yo personalmente no me la pienso perder.
Sin duda esta divertida novela es un buen regalo para tu chic@ y para tí mism@, pero aviso: si admiras profundamente a Anne Wintour, la influyente editora del Vogue americano y estampa archiconocida del mundo internacional de la moda, no la leas o corres el riesgo de que el mito Wintour se derrumbe.




