
La fiesta de Vanity Fair es un evento posterior a los Oscar’s que siempre atrae a más de un famoso que no asisitó a la ceremonia de premiación, además de que varias de las figuras que desfilan por la alfombra roja van a divertirse tras haber ganado o no. Entre las asistentes de este año ya vimos a Penélope Cruz quien fue a celebrar su triunfo y tras su fantástico look en el escenario decidió un cambio de vestuario.
Pero creo que el cambio más radical lo dio Jessica Biel, quien paso de un sobrio diseño de Prada en color marfil a un brillante vestido color fucsia de Oscar de la Renta. El precioso diseño de un sólo hombro con una caída espectacular le dio vida a la Biel y el cinturón ancho en dorado de Gucci terminó por hacer brillar todo el atuendo.
Otra actriz a la cual vimos sobre el escenario más no en la alfombra roja fue la ganadora del Oscar, Reese Whiterspoon. La pequeña rubia escogió un vestido azul y negro de Rodarte Primavera-Verano 2009 con una espalda muy sensual al descubierto. El toque tye-dye del vestido le daba fuerza al modelo haciéndolo apropiado para un evento de gala y para una fiesta más relajada.













