Todo vuelve, la moda militar está dejando verse de nuevo. Ahora lo hace una de las prendas que componen el uniforme de cualquier soldado: las botas militares. Un zapato díficil de lucir, díficil de llevar sin caer en el mal gusto o sin dejar de lado el estilo elegante. A mí, personalmente, es el último calzado que elegiría si tuviese que pasar por caja.
Pero la realidad es que vuelven, para desgracia de algunos y para el regocijo de otros. Si te pasas por las tiendas de zapatos ahí verás unas grandes botas con una plataforma dura, una suela de goma propicia para la montaña, una puntera redondeada que en la guerra va acompañada de un refuerzo interno de metal; sin olvidar la bota alta y los interminables cordones. Unas botas que por épocas han dominado muchos de los pies, ya sea de los punk en 1975 o en las encarnaciones de tribus urbanas tanto a un lado u a otro.
Marcas como Levi’s las han hecho a este tipo de botas el centro de sus campañas, aparte de los clásicos jeans, situándolas en un primer plano, adquiriendo aún mayor protagonismo y aumentando su improtancia. En la línea de mujer, estas botas adquieren una forma más ligera, sin tanto sobrepeso, acercándose a las botas de montar; en el hombre en cambio, predominan las grandes formas.







