
¿Cuál es el resultado de combinar la sobriedad de Occidente y el lujo sibarita de las texturas de Oriente? Pues el dramatismo de la colección de Givenchy Alta Costura Otoño-Invierno 2009/2010. Una mezcla de motivos coloridos simulando la suntuosidad de las piedras preciosas, las telas recamadas. Es como si Bizancio emergiera de sus cenizas o como si nos transportaramos a la vieja Jerusalén de los Cruzados.
Un viaje en el tiempo que también nos recuerda el toque sobrio de las cortes europeas del silo XVI llenado con satines, rasos de seda, terciopelos. Todo muy elaborado, muy lujoso y con mucho brillo.
El toque principal de esta colección puede encontrarse no sólo en las telas, preciosas todas con caídas suaves que otorgan movimiento alternando con texturas más inmóviles pero que dan cuerpo. Ese toque son las piedras y bordados que Riccardo Tsici le agrega a sus piezas de Alta costura.







