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Dime cómo es tu familia política y te diré cómo huir de ella para ser feliz con tu pareja
Sexo y Relaciones

Dime cómo es tu familia política y te diré cómo huir de ella para ser feliz con tu pareja

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Es un hecho universalmente reconocido que los amigos los eliges tú, pero la familia te toca en suerte. A lo que yo añadiría: y la política también. En la lotería de la vida puedes llevarte el gordo o que te toque una familia política que es una desgracia tan grande como la de Ana Karenina. ¿Pero qué hacer en cualquier caso? Hay muchos tipos de familias políticas, pero si quieres que no afecte a la relación con tu pareja lo mejor será que te adaptes.

Cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada, decía Tolstoi. Y ahora sé a qué se refería exactamente: a que hay muchos tipos de parientes políticos y hasta los más majos pueden convertirse en una auténtica desgracia.

Y es que nos dicen que el amor lo puede todo, pero ¿qué pasa cuando tu Otra Mitad, esa persona con la que has decidido compartir tu vida, tiene una familia un tanto peculiar? Veamos algunos ejemplos.

La familia política demasiado absorbente.

Que sí, que son muy majos. Te ha tocado la lotería con estos parientes. ¿Seguro? Porque parecen una tribu, viajan en conjuntos de veinte y les gusta hablar a todos a la vez. O cantar grandes éxitos de los 60 ¡a dos voces! Además, están todo el día metidos en tu casa, bebiéndose tus cervezas y metiéndose en tus asuntos. Adiós a la intimidad como te toque una familia así en suerte.

Qué no hacer con este tipo de familia:

1) Jamás les digas eso de "mi casa es vuestra casa" o se lo tomarán literalmente y los tendrás calentando sofá todo el día.

2) No les digas que estás organizando un fin de semana romántico a la playa... porque se apuntarán. E invitarán a sus primos. Lo mejor es ser discreta, incluso con tu pareja, no vaya a ser un bocachancla que lo suelte todo, y dale una sorpresa de las buenas cuando ya estéis metidos en el coche camino de un viaje romántico. Los dos. A solas.

6024 01 Familias con las que puedes abrir una petición en Change.org y conseguir todas las firmas de una tacada.

La familia política picajosa.

La cosa puede ser mucho peor. Te puede tocar una familia política tan tiquismiquis que tienes que ir de puntillas por la vida, preocupándote todo el rato de lo que haces o lo que dices para no herir sensibilidades. “Es que nosotros no hacemos las cosas así”. Cuidadín con esta frase, que no significa lo que parece: significa que tú eres una loca que sólo sugiere excentricidades o que probablemente ellos llevan el apellido Windsor y no te hayas dado cuenta.

Con este tipo de familia política sólo hay dos opciones:

1) Asumir una postura de sumisión babosa.

O, mi favorita, 2) salir corriendo como si no hubiera un mañana.

Da6 Season Release 1080x1020 Prepárate porque tendrás que estudiar una lista de etiqueta familiar más larga que un mes sin catar los carbohidratos.

La familia política ausente.

A priori no parece malo, pero que tu pareja tenga unos parientes así de distantes hace más evidente que los tuyos no lo son, y eso a la larga te puede acarrear muchos problemas. Como que se agobie cada vez que tengáis que ir a tu casa a comer o cuando tu padre saque la pandereta en Nochebuena y se ponga a cantar aquello de "Hacia Belén va una burra...".

Con este tipo de familia política la mejor opción es tratar de involucrarles un poco en tu día a día, pero sin pasarte. Demostrar a tu chico que hablar o estar con sus padres de vez en cuando no está tan mal ni significa que no se haya liberado ya del cordón umbilical.

Familiacullen Algunas familias tienen sus razones para ser tan distantes.

La familia política extravagante.

Puede ser muy divertida... hasta que se empeñan en incluirte en sus extravagancias. Y claro, tomar el pollo asado de los domingos con la abuelita de tu chico sentada a tu vera en pelota picada no es la risión que te imaginabas. Aunque te puede dar para contar un montón de anécdotas cuando salgas con tus amigos.

Con esta familia sólo tienes una salida: respeta sus tradiciones, pero búscate una buena excusa para librarte de la alfarería tántrica, la declamación de poemas nudista, el macramé trascendental, la risoterapia, el arte conceptual con charcos de barro, la taxidermia o lo que sea que hagan ellos en familia.

The Addams Family Con algunas familias extravagantes es conveniente inventarse alguna alergia de tipo alimentario.

La familia política del infierno.

Todos hemos escuchado historias que dan más miedo que la escena del cuarto de baño de Saw: suegras entrometidas y terriblemente protectoras que piensan que has venido a secuestrar a su vástago, suegros que te ven como el enemigo, cuñadas que anulan bodas porque no les gusta la pareja que ha elegido su hermano... Si las buenas familias políticas pueden llegar a ser un problema, imagina las malas familias políticas.

10268898 Ori "¿Has pagado ya el recibo de la contribución?" es una de las preguntas a las que te someterá tu enemisuegro eternamente.

Dejémoslo claro: a las malas familias políticas es mejor tenerlas lejos, preferentemente en el anillo externo de la galaxia, en el lado más salvaje y junto al planeta Kamino. Pero si no puedes convencerles para que se muden siempre puedes estar preparada para enfrentarte a sus dotes maquiavélicas.

Monster In Law06 ¡Querida, a mis brazos! Te voy a estrujar todo lo que pueda. O hasta que pierdas esos kilos que, desde mi punto de vista, te sobran.

Por ejemplo, cuando tu suegra te sonría con la boca (pero no con los ojos) y te diga que hoy llevas un conjunto muy simpático o que has decorado tu salón de una manera muy simpática en el fondo te está diciendo que vas hecha una pena y que tu casa es cutre. No te lo tomes a mal.

Aceptar que no les caes bien -ni lo harás nunca- es el paso clave para sobrevivir a esta relación.

Puede que no puedas alejarte físicamente de ellos, o tu relación de pareja correrá serio peligro si lo sugieres, pero no hay nada que te impida viajar mentalmente a algún sitio cuando estés con ellos o que te resbale todo lo que te digan.

Gila ¿Hola: está el enemigo, digo... mi nuera?

La familia política estupenda.

En esta lotería de la vida a mí me tocó el gordo y no lo digo porque haya un 85% de posibilidades de que mi suegra lea este artículo. Lo digo porque es mucha suerte contar con una familia política que vive y deja vivir, que te apoya y que siempre está allí cuando lo necesitas, pero que también entiende que cada pareja es un ente en sí mismo y necesita su independencia. Ah, y que te invita a comer cocidos elefantiásicos los domingos.

El equilibrio es tremendamente difícil, encajar con un montón de desconocidos también, pero si lo consigues tendrás el doble de todo: de padres, de madres, de hermanos, de cocidos, de consejos, de voluntarios para quedarse con los peques…

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