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Milán es mil mujeres en una. No es tan uniforme como Nueva York ni tan sofisticada como París pero en un mismo día sus mil caras pueden salir a la luz y deslumbrarte. Es imposible que la mujer de Jil Sander se vista de Pucci o de Cavalli, al menos es imposible que lo haga en el mismo día.

Bottega Veneta

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Tomas Maier ha logrado lo que en principio parece imposible, hacer de la lana un material sexy. Él mismo lo confirmaba:

I was into wool, and using it in different ways, washing it, bonding it, or felting it to create print.”

O lo que es lo mismo, las mil maneras de utilizar y manipular la lana para crear un estampado. Volúmenes, plisados, peplum y exageraciones varias lejanas del mimalismo, qué bien,visten a una mujer que parece traída de una película de gangsters de los años 40 pero vestida por el mejor y más futurista creador.

Roberto Cavalli

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“Excess is my success”, con dicha frase ¿qué podemos esperar? Tampoco nos sorprende cuando se trata de Roberto Cavalli a quien no le importan ni crisis ni abismos fiscales para llenar a sus mujeres de oros y mirras y todo el leopardo que pueda. Un auténtico juego de pasamanerías, técnicas artesanas de la mismísima Florencia y traídas desde el Renacimiento, pero con un giro inesperado, el del goticismo y la oscuridad de las novelas de Tokien y sus vestuarios.

Emilio Pucci

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Ay qué delicia. Inmersa todavía en el mundo de la película Factory Girl, que vi por vez primera el otro día, contemplar este desfile ha sido como llevarme allí a donde Edie Sedgwick habría llegado si no hubiese fallecido a los 28 años. Nico, la que le robó el amor de Warhol sí que lució así… pero ¿cómo?

I make clothes that women want to put on and men want to take off

Qué frase tan sabia en tan pocas palabras. Y para ello se inspiró en otras musas, no Edie pero sí similares: Anita Pallenberg, Britt Ekland y Angie Bowie, las musas del principio de los años 70 que hicieron soñar a los hombres e intentar imitarlas a las mujeres.

Botas altísimas, maravillosas y faldas cortísimas, flequillos a gogó, mucho khol y poco print. Muy Edie en definitiva.

Jil Sander

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Con esta colección Jil se ha inspirado en el corte limpio y luminoso de un diamante. Lujo, del bueno y del que no es obvio. La colección se inspiró en otra frase maravillosa con la que expresa que cuando hay optimismo se compran diamantes, el oro es sólo para los pesimistas.

You buy gold when you don’t trust the future,” Sander said backstage. “But we’re optimists. We want to believe.”

Sereno, un tanto sobrio, elegante, limpio y puro. Puro Sander pues.

Fotos | Image.net
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