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Relato de una cita (afortunadamente) ficticia: Trump, cariño... No soy yo, eres tú.
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Relato de una cita (afortunadamente) ficticia: Trump, cariño... No soy yo, eres tú.

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Ay, el amor. Qué cosa más loca, ¿verdad? Dicen por ahí que uno no elige de quien se enamora, así que... yo voy a dejar que el destino elija por mí. Ni Tinder, ni citas a ciegas ni nada. Me voy a dejar arrastrar por la erótica del poder y voy a tener una cita con... Donald Trump. Sí, sí, no es que me haya vuelto loca. Digo yo que si una importante parte del país más poderoso del mundo lo apoya, algo tendrá, ¿no? Vamos a ver si le encuentro el encanto.

El físico no lo es todo...

...por suerte. Porque la verdad es que Donald no me acaba de seducir. Esa mezcla de pelo con vida propia y bronceado fluorescente se me escapa un poco. El pelo es realmente preocupante, en serio. A mí me da miedo que, en un determinado momento de la cita, se ponga a piar y descubramos finalmente que es un pájaro, con su jaula y todo. Porque, ¿dónde metes una jaula con un pájaro en una cita, eh?

Donald Pelo Bronceado

Es importante elegir bien el lugar de la cita

Donald es un hombre hecho a sí mismo. Eso es un punto a favor. Su fortuna se ha fraguado en las inversiones inmobiliarias y los casinos. Ya me imagino viajando con él a diferentes lugares cargados de romanticismo, como Las Vegas o Atlantic City. Una cita entre tragaperras. Glamour en estado puro.

Trump Miss

Además, Donald ha sido un gran impulsor de los concursos de belleza. Es bonito que un hombre admire la belleza de la mujer. Muy bonito. Que diferentes participantes en estos concursos lo acusen de manosearlas, invitarlas a su habitación y, literalmente, meterles la lengua hasta la garganta... Envidias, seguro que son unas envidiosas.

Y buscar algún interés común para que la cita sea un éxito

También es un hombre culto. Le gusta el cine, el buen cine. Seguro que disfrutó mucho de Crepúsculo. Podríamos verla juntos. Y luego comentarla. Además, él no es un egoísta de esos que ve la peli y no se acuerda más de los actores. Él se involucra. Se involucra a tope. No hay más que ver su Twitter:

Estoy (casi) segura de que Robert Pattinson no se murió de vergüenza ajena al leer estos tuits. Y que ninguna mujer se murió de vergüenza ajena al leer que una ruptura amorosa se supera viendo a mujeres que participan en un concurso de belleza. Seguro que no.

Esperemos no chocar en nuestros ideales

Donald también está muy preocupado por la seguridad de su país. Eso es bonito. Él querría construir un muro que separara los Estados Unidos de todo. Esa parte no sé si me acaba de convencer. Por un lado, está lo de Mexico. Cuando dijo que los mexicanos que emigran traen drogas, crímenes y violaciones... quizá exageró un poquitito.

Y, por otro lado está lo del ébola:

Quienes van a países lejanos a ayudar son geniales, pero deben sufrir las consecuencias no me parece la frase más coherente del mundo, la verdad. ¡Ay, que me están entrando las dudas! Definitivamente, la compasión no es lo suyo. Mirad que a mí me gusta la gente que disfruta de una buena fiesta, pero a veces Donald se pasa celebrando: celebró la muerte del doctor que certificó que Obama sí era estadounidense; celebró que a Ariana Huffington la dejara su marido por otro hombre (y asumió que eso era debido a su falta de atractivo); celebró que el calentamiento global acabe mejorando el clima de Nueva York. Y así.

La tranquilidad es algo muy positivo

Yo no me quiero ver metida en líos. Donald parece un hombre muy tranquilo, sereno. Un empresario septuagenario. Nada de niñatos folloneros que me puedan dar disgustos por su mala relación con los demás. Vamos a echarle un vistazo a eso que me han pasado del New York Times con sus opiniones sobre personas variadas:

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El respeto a la mujer es fundamental para mí

Ay. ¿Cómo será con las mujeres? Voy a informarme un poco, a ver si se me pasa el disgusto anterior...

...

...

Creo que tengo miedo. Vale que lo de las misses no auguraba nada bueno. Pero es que ha dicho que Eva Longoria tiene la estatura perfecta para ya-sabes-qué. Que con la mujer adecuada, ningún hombre necesita Viagra. Que su exmujer Marla Maples tenía «buenas tetas, pero ningún cerebro». Que las violaciones en el ejército se debían a juntar hombres y mujeres (¿en qué demonios estaban pensando quienes lo decidieron?). Que cuando una periodista lo pone contra las cuerdas tiene algo que ver con tener la regla. Que a algunas mujeres les gusta el sexo tanto como a los hombres (¡oh, dioses, no!). Que los hombres que cambian pañales están haciendo el trabajo de sus mujeres. Por supuesto, también ha dicho que Hillary Clinton es una asquerosa. Pero es que... es que... ¡¡es que ha dicho que, si Ivanka no fuera su hija, saldría con ella!!

¿Solo a mí me recuerda al Gil de Marbella de los 90? En mi peor pesadilla me lo imagino metido en un jacuzzi con unas cuantas chicas en bikini alrededor. Bueno, no... En mi peor pesadilla me acuerdo de que hay posibilidades de que acabe dirigiendo el mundo.

¿Sabes qué, Donald? Me lo he pensado mejor. No eres tú, soy yo. No soy yo, eres tú. Acepto tu cita, sí, pero déjame elegir a mi el momento. Creo que lo mejor será tenerla el 8 de noviembre... en las urnas.

Imágenes | Gtresonline.

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