La clave del acierto en todo evento y ocasión especial es ante la duda, apostar siempre por la sencillez. Nada de rosetones, drapeados, pedrerías, incrustaciones, volantes, volúmenes y abullonados: a riesgo de excedernos, lo mejor es ir a lo simple y llano de los vestidos más simples y acomplicados, y adornar nuestro look con complementos.
Los elementos decorativos en los vestidos no son siempre un plus, a veces es mejor pecar de precavidas y apostar por tejidos no demasiado suntuosos, cortes no especialmente atrevidos, y siluetas lo más honradas posible con nuestros cuerpos. Así que ya sabes, esta primavera aprovecha el buen tiempo para prescindir del efecto recargado y acertarás seguro.
Si no estás demasiado segura de la conveniencia de brillos, bordados, cristales, o escote o rajas a destiempo, lánzate a las líneas más depuradas y apuesta por vestidos tirados cuyo máximo atractivo sea justamente su falta de pretensión.
Editores 0
Comunidad 0