Balenciaga crucero 2009

Balenciaga crucero 2009
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Llega uno de mis favoritos. Otro de los niños prodigio de la industria en la actualidad: Nicolas Ghesquière. El nuevo mesías es cómo la prensa especializada lo empezó a llamar, y hombre, símiles bíblicos aparte, me parece un verdadero genio. Su trabajo al frente de una firma histórica como Balenciaga ha sido revolucionario y deslumbrante. Muchos lo critican por un exceso de modernidad mal entendida que desvirtuaría el espíritu elegante y clásico de la legendaria maison, que recordemos, es de orígen español.

Si Bailey es más cómo Pilati o Tisci, Ghesquière es cómo John Galliano o Alexander McQueen. Un visionario. Lo suyo es la combinación perfecta entre creatividad y comercialidad. Aunque según sus detractores, peque más de lo segundo. A mí no me lo parece en absoluto, si bien es cierto que lo suyo es el street style y el espíritu ochentero.

A pesar de su juventud, tiene 35 años, lleva ya once en una casa que pudo caer en el más absoluto olvido pero que gracias a su apuesta de futuro no ha sido relegada al descuido. Nicolas es un vanguardista nato, y aunque la seña de identidad de Balenciaga siempre fue la nostalgia de un pasado mejor, Ghesquière, que aprendió parte de lo que sabe de Thierry Mugler y Jean Paul Gaultier, ha apostado por la renovación drástica.

Él hace ropa "rara" pero sofisticada. Y siempre tiene un grandísimo impacto comercial. No creo que eso sea malo para nada, fue contratado para sacar a flote una marca, y lo ha hecho con creces. Se ha convertido en el referente de todas las tendencias y encima, vende una barbaridad. Y no será por lo módico de sus precios. Es el más copiado, el más odiado y el más admirado. Todo en uno. Su colección resort 2009, ni maravilla, ni rompe, ni engaña, un poco más de lo mismo, un poco más de talento, inteligencia e ingenio: un poco más de su singular originalidad.

En trendencias | Katie Holmes de Balenciaga resort Vía | WWD

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