
No es la primera vez, ni será la última. Desde YSL hasta Josep Font, el fenómeno de vivir en la moda sin vivir en ella se está haciendo tan habitual que estremece (con el permiso de santa Teresa de Ávila para hacer mía su oración). Porque que cuando crías malvas un tal Káiser te suceda y lleve tu nombre, Coco, a la estratosfera es deseable. Pero que tu nombre te lo birlen y lo usen otros, no pudiendo utilizarlo tú mismo, es espeluznante.







Joe más que ú y Paul igual. La campaña Primavera-Verano 2012 de 






