
A estas alturas de la película a Óscar de la Renta se le pueden pedir pocas cosas. Es como sugerir a tu abuelo que se reinvente, que te lleve a los bares de moda más jóvenes, que vista a la última o hasta te haga un bailecito de breakdance. Al menos, mi abuelo no hace eso pero no quita a que siga dándome lecciones, al igual que el diseñador de Santo Domingo hace. En su colección Otoño-Invierno 2012/2013 bien podrían apuntarse a unas clases rápidas el señor Lagerfeld y de paso el señor Jacobs.













