
Uy, yo me pasaría meses sin dormir, sin comer, sin hablar de los nervios. Me probaría todos los vestidos del mundo, los peinados del universo. Qué desazón, casi que una se alegra de no formar parte de este sarao.


Rosie Huntington-Whiteley, recatadita y recién salida de una novela de Jane Austen.

Allison Wiliams de la serie Girls.

Y también Hillary Swank, de rojo tomate, rojo Valentino.
Los brillos no pueden faltar en la noche que más brilla y no faltaron en el diseñador elegido por Catherine Zeta Jones y uno de los vestidos que más me han gustado de la noche, no el de Catherine no.

El de Lily Collins.

Si os pregunto qué celebrities creéis que lucieron en algún momento de la noche un Valli ¿quién me responderíais? Seguro que Diana Kruger sería una de ellas pero su modelo para la fiesta de Vanity Fair a mí no me convence.

Kate Bosworth coincidió con la alemana y sigue demostrando que a posar más tiesa que una fregona no le gana nadie.

Y de Dior vistió… ninguna sopresa. Natalie Portman, que tan escurridiza está últimamente. Jennifer Lawrence, contrato con la firma obliga

y Charlize Theron, ídem de ídem.