Juan ¡por Dios!

Itchy 23 de julio de 2006 1 comentario

manostijeras.jpgCuenta la leyenda urbana que en una ocasión el divino Juan experimentó uno de sus atrevidos cortes de pelo en una clienta, la cual quedó tan escandalizada que tras el corte no pudo sino exclamar: pero Juan ¡por Dios!, ¿qué me has hecho?

El resto es más o menos historia. La peluquería mixta Juan ¡por Dios! está situada en Fuencarral y aunque por lo visto Juan ya ni siquiera corta el pelo allí (si alguien tiene más datos al respecto, que los comparta por favor) la mística aún la acompaña. Tanto es así que el pequeño local es descrito por algunos como laboratorio, atelier y similares lindezas. Se habla también de multi-espacio con cafetería (yo sólo vi una cafetera…), tienda de revistas internacionales (si, había una pila de revistas en la caja registradora…), exposiciones de arte, y venta de camisetas y joyas en plata.

La verdad, aunque las descripciones que pueblan la red sean tan grandilocuentes que cuando vas allí quedas un poco “contrariada”, sin duda merece la pena pasarse y atreverse con un corte. Todo en Juan ¡por Dios! enriquece la divertida experiencia: la estética setentera del local, la música lounge, los peluqueros (rollo Luxe-is-Love) y peluqueras (mezclas imposibles de Perdita Durango y Betty Boo), los miles de ejemplares de Vanidades y la actual exhibición de bolsas confeccionadas con materiales de reciclaje, de temas políticos y religiosos, de Juan Pablo Chipe.

Diría que los cortes para ellos son especialmente buenos, un poco makinavajas, pero muy estilosos. Y para mantener esos rabiosos cortes desiguales y alborotados en su sitio Juan ¡por Dios! utiliza y vende la cera

Comentarios

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    Soy cliente de Juan Por Dios desde prácticamente su apertura. Últimamente no salía muy contenta de allí pero por la zona quizás seguía yendo. Eso si cada vez que iba con mi cita previa me tocaba esperar mínimo tres cuartos de hora. Hoy tenia cita a las 12; y bueno las fechas que son, mucha gente en todos lados, trafico… he llegado 7 minutos tarde y el chico de la recepcion, mal educado y empanadísimo con eso de que es lunes me ha dicho que ya no me podían coger. Indignadísima, no me parece justo que después de asistir cada dos meses durante cuatro años tengan en cuenta 7 minutos para luego despacharme en otros siete y así ellos poder tomarse sus descansos comentando si el fin de semana lo han pasado bien, donde y que se han puesto en todos los aspectos. ¡Pero que aires de grandeza tiene esta peluquería! o más bien es el personal que no es nada grato cara al público, se preocupan más en su propia estética que en como realizar su trabajo. Por lo que han perdido a una buena clienta y decir que peluquerías de mejor calidad y modernidad hay miles en Madrid dando un servicio optimo al cliente.

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